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viernes, 3 de diciembre de 2010

Empache... o el espíritu del juego

Es cada vez más cotidiano ver un fútbol amedrentado, conservador, purista, los jugadores y técnicos se han especializado en economía, economizan esfuerzo, economizan espectáculo, economizan delanteros, economizan el fútbol por si acaso se les fuera a acabar o porque no quieren que sus acciones en la bolsa bajen si hay muchos goles. En tiempos de crisis hay que economizar porque uno no sabe que vaya a pasar mañana, tal vez el gol que se ahorre hoy puede servir para empatar a uno en el próximo juego y calificar como cuarto a la liguilla... Sí, el espíritu del fútbol ha sucumbido a los Havelange y a los Blatter para convertirse en un espíritu de los negocios, de los rendimientos y de la oferta y la demanda.
Pero aún da sorpresas
Ayer, la primera parte de la final mostró dos equipos que, viendo el final del año fiscal, decidieron sacar todo el fútbol que se habían ahorrado en la campaña y evitar la auditoria mediática y de la afición (que hay que decirlo, fueron de los más gastalones este par, gracias, Dios!!!) y el partido culminó con un 3-2 magnifico, porque además fue decidido por un portero, Oswaldo, San Oswaldo Sánchez de los Santos, que evito el 2-3, para el 3-2 final. Son las volteretas del fútbol, quien con más de cien años a sus espaldas aún se atreve a hacer machincuepas de este tipo.

 

Y el espíritu del juego está ahí, al alcance de la mano, pero siempre es caprichoso, sólo de vez en cuando aparece para mostrarse en toda plenitud, sin tapujos, sin tabúes, y en esta misma actitud caprichosa, un día se levanta de buenas y dice: - Hoy va todo... y salen cosas como estas, en el mejor escenario, final de torneo, el lider contra el sublider de la tabla, sin oportunismos, sin sistemas regateadores, sin ahorro, sin especular, dos equipos salen al campo a librar una batalla de alegría, de garra, de puro fútbol...



Hay otros días en que uno piensa que el espíritu del futbol parece haber estado en las gradas del estadio Cuauhtemoc echando algunas chelas de más con la afición camotera y se muestra caótico, sin orden, mostrando que aunque los años lo han vuelto sobrio y conservador aún puede comportarse como el más nihilista de los espíritus, como un Puck, un Dionisios o un Loki, e irse de farra y organizar una orgía de goles. En el sitio menos esperado cuando nada se disputa, unos ya calificados, los otros eliminados, nada que perder y nada que ganar, en un juego de trámite el espíritu del fútbol entra en éxtasis y esto es lo que resulta...



Estos pequeños destellos son los que permiten que uno levante el control remoto, vaya a una cantina o se atreva a comprar un boleto para ir al estadio, esperando tener la suerte de agarrar de buenas a este tan mentado espíritu con forma de pelota y actitud soberbia, de amante chiquitero, que hace que uno caiga enamorado nuevamente después de muchos encuentros precoces, rutinarios, sin imaginación y de pronto, dos horas de puro amor... tanta hambruna y en un momento termina uno empachado con tanto gol.

sábado, 24 de abril de 2010

A contraluz…

Hace muchos años que lo conocí. Durante ese tiempo yo jugaba futbol como loco sin paga y leía como aficionado sin paga. Las cosas han cambiado, ya me pagan (no muy bien que digamos) por leer, aunque me sigo considerando un aficionado, nunca le encontrare ese sentido totalizador y englobante de la vida a la literatura; pero de futbol, nada. Ni juego, ni veo y pocas son las ocasiones en que surge una conversación de futbol no sin cierta dosis de alcohol para envalentonar a los futboleros de closet o los falsos intelectuales. Sólo, a veces, tomo ese libro y me emocionó con las letras que desbordan como el lateral izquierdo más rápido que haya existido. Yo lo quería comprar, lo juro, y para lo único que me alcanzó fue para tenerlo de prestado… Ustedes dirán - ¿Pero qué no te pagan para eso? ¿Para tener libros?
Y sin poder evitarlo echo una mirada a ninguna parte, esbozo un suspiro de jugador después de ganar en tiempo extra y digo, con la mayor desfachatez: - Lo he comprado unas cinco o seis veces.
Cada vez que me llama una librería y acudo como marino extasiado al canto de una sirena (con el riesgo de naufragar la billetera) y lo encuentro, me resulta casi imposible no comprarlo aunque cueste no llegar a fin de mes (que tampoco es tan caro, realmente). El problema es que siempre que al fin lo poseo encuentro un delantero frustrado, un mediocampista perdido, un defensa temeroso, un portero goleado, un entrenador confundido o un aficionado desencantado y sé que ese libro tiene que llegar a más manos, a las manos de los que no fueron, de los desposeídos del amor de ella, la redonda, la amante caprichosa que es la pelota.
Entonces me siento ese diez que nunca fui, mandando pases del libro que llega a mí y que distribuyo jugando fácil, a dos toques: recibo y paso. A veces con sobriedad y mucha etiqueta como Francescoli, o como Simeone, a golpe y porrazo; alguna vez como un Beckham o un Cristiano Ronaldo, con comercial y todo; o con precisión quirúrgica y potencia de vólido de formula 1 como Beckenbauer; otras con mucha gambeta, como Garrincha y otras más (afortunadamente las más) como el niño en la calle o el parque trastabillando de la risa y dando el libro por darlo.
Y ya van varios goles anotados en este partido por todo tipo de grandes jugadores, todos de gran clase. La constante, la que en todos los partidos da el cien y aún se atreve, en el último minuto, de hacer un pique de cincuenta metros para rematar con la cabeza, como sólo ella sabe hacerlo (Karla, La puchunga, Urbano); el veterano brillante, pero que ya pocas veces la hace de titular por los años dando y recibiendo patadas (El Tio, Gutierrez); Ese nueve carismático que se mueve como delfín por toda la cancha pero ahora ausente por sendas lesiones, de las que deseo pronto se recupere y regrese a la actividad, fuerza camarada (El camarada Daniel); ese otro, la estrella de antaño, que cambió de camiseta y ahora juega para otro club, (El Tata, Zermeño); la nueva contratación, ojala renueve contrato hasta el retiro porque promete, y mucho (La amigui, Paulina Vaca); otra joven promesa que esta a punto de entrar de refresco, listo para recibir el pase a gol (Mario Uraga, este aún no tiene apodo); y finalmente, ese otro grande, el más grande diría yo, el compañero de toda la vida y de todos los partidos, el que la hizo individual, cual Maradona, para meter su gol y a la siguiente jugada me dio el pase para que metiera el mío (Francisco Pancho González).
Aunque uno no sabe si el partido esta empezando, al medio tiempo o anda uno acalambrado en la prorroga, sabe que ha dado los pases para gol, como a mi me dieron el pase y anote un gol de antología, con chanfle, de campana y a la horquilla. Y esos goles tienen un sabor especial, no como los de ganar un campeonato, que son goles eufóricos y siempre precedidos de un buen funcionamiento; sino como los goles en un clásico después de una mala temporada o como los goles del equipo pequeño que se salva del descenso en el último partido de la temporada. Son de esos goles que liberan la tensión, que te hacen llorar por conseguir algo que pensabas perdido y te dan la alegría de saber que tendrás nuevas oportunidades para hacerla.
Mientras se toma uno un respiro cuando la pelota está allá, lejos, y pienso en el libro aquel, el de pasta naranja y letras azules que creo nunca lo tendré (aunque seguramente la próxima vez lo retendré un poco para caracolear en sus páginas), porque poseer un libro como este es como el jugador que nunca suelta el pase, siempre termina abucheado, perdiendo la bola y en el suelo. E imagino los siguientes pases de ese libro, el del uruguayo, ese que se llama…
Voy a la librería para ver si aún se puede dar otro pase.

martes, 26 de mayo de 2009

La importancia de no ser importante...


Aunque este blog ya parece más un blog deportivo que uno de temática general, me siento con la necesidad de hablar sobre "ella", la "redonda", la "vieja" como le llaman los argentinos. La pelota, vaya!! Tengo recuerdos de haber jugado futbol desde que tenia 6 años, casi todos ellos son de goles recibidos y de goles evitados, pocos de goles hechos.
Y en todos estos años tengo cinco recuerdos especialmente amargos, México - Colombia en el 93, Pumas - Boca en el 2006, Toluca - Monterrey en 2005, el domingo pasado, Pachuca - Indios en la semifinal del clausura 2009 y ,claro, el empate a cero de los sicopatas que nos impidió pasar a semifinales en el torneo de la secu en el 96.
No pretendo quejarme (lo hice elocuentemente contra la caja idiota, como si en el estadio pudieran escucharme), siempre he defendido y siempre defendere que la tecnología no interfiera en el futbol en lo que a decisiones polémicas se refiere (la famosa apelación por repetición en el juego) así como a los tiempos fuera, principalmente porque considero que el futbol es un juego muy humano, y por lo tanto susceptible a sus errores, y que, como en la vida, no hay tiempo de detenerse para replantear algunas decisiones (además que nos meterian anuncios hasta por orificios que no sabiamos que existian). Gracias a que el señor Benito Archundia (¿No es acaso el nombre más ridículo de la historia?) no sancionó como debía la mano de Calero fuera del area penal, la hazaña de Indios era más grande, anotando tres goles en la casa del lider del campeonato, del que ofreció el mejor futbol del torneo...
Pero el amor propio y el coraje de los Indios parecía venir directamente de la cosmovisión Raramuri, planta corredora, una imagen inconcebible se hacia presente en la "bella airosa". Mientras esperabamos a unos Indios "plantados" en la cancha, estos no dejaron de correr, no dejaron de barrerse, de brincar siempre un centimetro más alto, de faltarle al respeto al mejor equipo del torneo; de luchar, no sólo con el corazón por delante, también los riñones, el higado, los pulmones y, sí, los huevos, muchos huevos para no decaer ante una desventaja de 4 goles... No fue suficiente.
Los grandes, por algo son grandes, y Pumas y Pachuca lo demostraron ante los dos "irrespetuosos" del torneo, Puebla e Indios...
¡Por los que pusieron los unos en la red a pesar de no tener ceros en las cuentas, por el "Maleno" y su historia, por la tradición "camotera", por hacer que un país se volcara en aplausos, lagrimas y mentadas de madre por los que no peleaban un campeonato y lo hicieron, por los que hicieron que este olvidado aficionado al futbol volviera a vibrar, por ellos, Bienvenida la rebeldia de los pequeños!!!

lunes, 18 de mayo de 2009

Milagros no deseados...

A modo de consuelo, dicen en el programa de los resúmenes deportivos del domingo: "Toluca, fue el único equipo que vendió cara la derrota en los cuartos de final".
¿Acaso me importa que el equipo de mis amores haya sido el único perdedor digno? Me vale madres... Perdió, eso sí me importa. Y en ese momento el "milagro" de los Indios de Cd. Juárez, deseaba que no fuera tal.
El post anterior de este blog, "El pez grande y el pez chico" dejó ver cierta simpatia de un servidor por el club "sorpresa" de la liguilla, Indios de Ciudad Juárez, pero algo en el fondo del plexo me invitaba a apoyar a "mi" equipo, "mis" diablos, con quienes he disfrutado 5 campeonatos y sufrido 2 subcampeonatos y tres años consecutivos de librar el descenso en las últimas fechas del torneo...
Creo que soy un aficionado extraño del futbol, un aficionado masoquista... Después de eliminar al equipo que apoyo de antemano, comienzo a apoyar a aquel que lo derrotó. Tal vez porque sé que es el equipo que pudo ser el mio, tal vez porque creo que es el único digno de haber derrotado a mi club, tal vez porque me rehuso a aceptar que cualquier equipillo eliminó al mio... sucedio con Bulgaria en el mundial del 94, sucedio con Alemanía en el 98, con el Pachuca en el 2000, ahora con los Indios... Sólo una vez no sucedio, con EU en el 2002, las causas son obvias...

lunes, 11 de mayo de 2009

El pez grande y el pez chico...

Hace una semana los estadios callarón, cuestión de salud, dicen... (no sé si hablen de salud mental o salud física) y así, con el eco de los gritos de un entrenador frenético y los pitidos de un arbitro que parecía marcar más faltas de las existentes para acallar el solemne silencio de las tribunas, se gestaba el milagro...
Los "Indios" de Ciudad Juárez, equipo "benjamín" en la primera división, con un plantel más que modesto, parchado de desconocidos y veteranos jadeantes en busca de un segundo aire y con un sistema de competencia que los pone de inicio en enorme desventaja con los demás clubes (el tan mentado "porcentaje") logró, contra muchos de los pronósticos, aventajar por la mínima diferencia a un equipo que lo superaba en nombres, ceros, 78 años más de historia, experiencia, aficionados (aunque ausentes): Cruz Azul (fundado en 1927 y con 8 Campeonatos de Liga, 6 Sub-Campeonatos, 5 Campeonatos de CONCACAF, 2 Campeonatos de Copa, Campeón de Campeones en dos ocasiones y Sub-Campeón de América en la Copa Libertadores 2001).
Sí. Indios (fundado en 2005 y con sólo un campeonato de primera división "A") se había salvado de regresar a la segunda división...
Los días siguientes fueron un carnaval en la frontera, un año más, el modesto equipo estaría en el máximo circuito. Y por si fuera poco, como pecando de soberbia, los de Ciudad Juárez hablaban de calificar a la liguilla... Más de uno recomendó no hacerse falsas esperanzas y que con el salvamento era suficiente.
Pero vino el 10 de mayo... ¡MADRES! última jornada... las "Chivas" del Guadalajara enfrente... estadio a medio llenar... (otra vez, la salud es primero, pero la economía no hay que olvidarla) una combinación de resultados le podía dar la calificación a Chivas (once campeonatos de liga, siete campeón de campeones, una copa oro, una copa challenger, un campeonato de CONCACAF, dos copas México y 103 años de historia) o al Club América (14 campeonatos de liga, 6 de copa, 5 campeón de campeones, 5 campeonatos de CONCACAF, 2 copas interamericanas, 1 copa gigantes de CONCACAF y 88 años de haber sido fundado)... sin duda, los dos más grandes del balompie nacional. Y todo el mundo pendiente de cómo alguno de los dos "gigantes" calificaría a la liguilla... ¿Indios? era la víctima...
Todo empezó normal, Chivas anota el primer gol y todo anunciaba que "el rebaño sagrado" lograría su calificación... Pero algo no estaba en el libreto. Indios empato. Chivas afuera, América dentro... Gritan las aguilas y callan las chivas, Indios mete el segundo gol. América sigue dentro, pero ya empieza la cosquillita... Indios anotó el tercer gol. Chivas fuera, América también... INDIOS ESTÁ EN LA LIGUILLA!!!

Acudí al librero, un libro naranja con letras azules me llamaba a leer la última viñeta escrita por el Uruguayo, el libro es prestado y lo he comprado 5 veces (cinco veces sabia que era mejor obsequiarlo). Recordaba que la historia aquí narrada la conocía de alguna parte. Dicta así la viñeta Peces del libro El fútbol a sol y sombra:

En 1997, un aviso de televisión de Fox Sports exhortaba a mirar fútbol, prometiendo: "Sea testigo de cómo el pez grande se come al pez chico". Era una invitación al aburrimiento. Afortunadamente [...] en más de una ocasión el pez chico se comió al grande, con espinas y todo. Eso es lo bueno que tienen, a veces, el fútbol y la vida.

Vienen varias imágenes a la cabeza, el dios viejo que se sacrifica para convertirse en sol, mientras el dios bello, temeroso, y más por amor propio se arroja al fuego para convertirse en luna, en la cosmovisión Mexica, El cerco numantino de los relatos españoles, la tortuga que venció a la liebre, atribuida a Esopo, el relato hebreo de David y Goliat...
Ahora se puede especular, Indios va contra el Toluca, el gigante de la última década (en 1997 tenia 4 campeonatos, ahora tiene 9 y es el campeón reinante) si lo vence (y si la lógica no falla) ira contra el Pachuca (el más antiguo club del país con 108 años a la espalda y único campeón en un certamen continental: la copa sudamericana. Además de 4 cuatro campeonatos de liga conseguidos en la última década). Si esto llega a suceder, y si los otros partidos se desarrollan bajo la óptica de la lógica, la gran final sería Pumas de UNAM y los Indios; los Pumas (el tercer equipo con más afición en el fútbol mexicano, con cinco campeonatos y 68 años de fundado) complementarian la "Sexteta" de gigantes mexicanos (Chivas, América, Pumas, Toluca, Cruz Azul y Pachuca) los más queridos, los más longevos, los más ganadores, los más fuertes...
Los Indios de Ciudad Juárez, bien pronto podrían convertirse en el "mata gigantes" del fútbol mexicano... Ejemplo de que no es tan importante poner CEROS en los cheques sino UNOS en la red. Seguiremos esperando el milagro...

miércoles, 22 de abril de 2009

Recuerdo lejano de hace 10 años...


Hace diez años me encontraba peleando por terminar la prepa abierta... Si la memoria no me falla, recibiendo una noticia que cambiaria mi vida de manera determinante, anularon mi calificación de "Textos históricos II" ¿por que? habia muchos examenes iguales, y como la SEP no puede soportar que los alumnos usen claves, pero sí soporta con mucho dolor que se pague por ellas, anuló el examen (para que a la próxima que se abriera convocatoria a la evaluación de esa materia volviera a vender claves). El asunto es que esto provocó una serie de eventos afortunados que, sin duda, me tienen en donde estoy hoy...

Pero fuera de los bemoles que pudiera sufrir un joven provinciano con la educación abierta, sucedian cosas más relevantes para la vida del país... Zedillo se hacia de la vista gorda y de orejas flacas ante los cuestionamientos de los vínculos de su esposa, Nilda Patricia, con el narco, la selección se preparaba para la Copa América de Paraguay, Fox ya llevaba rato haciendo campaña proselitista gracias a sus tan recordados "amigos" y comenzaba la huelga en la UNAM.

De los primeros eventos no pasó nada, Nadie proceso a la primera dama, la selección no ganó nada, Fox fue presidente y no hizo nada (bueno si hizo, y mucho, me refiero a que no hizo nada bueno). Pero con la UNAM sí pasaron muchas cosas, no sólo perdio 9 meses de clases, millones de pesos por cada dia que no tuvo actividades y credibilidad, que fueron los rubros que más exaltó la "omnisciente" televisión. La UNAM perdió identidad.

Yo estuve ajeno a todo el proceso de la huelga, en parte por no ser una persona informada y en consecuencia sólo veia los noticieros televisivos por la sección de deportes. Por otra parte porque mi recuerdo más presente de la huelga fue cuando regrese de un viaje donde me olvide de todo lo que pasaba en mi país y el 12 de diciembre me tope con la nota de que miembros del CGH habian ido a hacer disturbios a la embajada de EU... Pero, ¿qué chingados fueron a hacer allí? -fue mi exaltada pregunta ante la mirada inquisitiva de la sobrecargo de Aeroméxico.

No entendia que hacia el CGH en la embajada de EU, no entendia que después de 3 meses y medio de ausencia la huelga siguiera. No entendere como la UNAM fue perdiendose, junto con un gobierno intolerante, hasta el punto de terminar mimetizandose.

Soy fan futbolero y creo que de las cosas que más me dolio de la post-huelga fue ver mancillada la camiseta de los "Pumas", el último vestigio de la dignidad de una camiseta en el futbol mexicano, la única playera que sólo se manchaba con lodo, pasto, sudor y hasta sangre, ahora tiene manchas inborrables de cuchilladas mercadotécnicas, botón de un país que al no tener identidad, la compra, esto es muy cómodo. Llevamos dos sexenios de presidencias logradas por la magia de la mercadotecnia, y es una formula, al parecer, eficaz.

Si nuestro país se ha convertido en un cachorro de lo que dicta la moda mercadotécnica, uno esperaria que una institución del tamaño de la UNAM fuera algo aparte, lamentablemente a la directiva de uno de los emblemas del futbol mexicano les parece más importante anunciar un banco que evadió impuestos al venderse al capital global, olvidar la esencia de ser jugador de los "Pumas", -¿Quieres jugar? tienes que estudiar- Los jugadores de la UNAM (antes de la huelga) tenian que estar inscritos en algún plan académico, desde estar en el CCH o en algún diplomado no de la UNAM, de cualquier universidad, según fuera el nivel educativo del jugador. "Pumas" es ahora un equipo confundido con todos los equipos del mundo, el jugador, la camiseta y el club es un artículo de venta de imagen, es un comercial que corre, y besa una marca de cerveza después de anotar un gol. La costumbre de besar el emblema del club permanece, la costumbre de que un club se de a besar, no.

Esta es una corta visión de las consecuencias de la huelga de hace diez años, que como todo en este país se queda en grandes proyectos y en grandes decepciones, por algo festejamos el INICIO de la independencia, el INICIO de la revolución, recordamos el INICIO del PNR, el INICIO de la insurrección del EZLN y ahora también el INICIO de la huelga del 99 en la UNAM.


Saludos nulos ciberlectores.