A riesgo de dar el viejazo y partiendo del entendido de que uno no puede contemplar todas las expresiones de cualquier ser humano, hubo algo que me llamó la atención al momento en que se hacia una serie de homenajes a "la generala" Rita Guerrero y a Santa Sabina.
Fui gran fan de la Santa, sus primeros discos, principalmente el primero primerísimo, y que perdiera para saldar una deuda por un disco robado de los héroes del silencio que me habían prestado. Muchas rolas han pasado desde entonces, y los trayectos han sufrido desviaciones -al cono sur, sobre todo- pero al final parece que siempre existe ese punto inicial, el del eterno retorno, donde la música se reveló ante nuestros ojos con absoluta inocencia, con fuerza absoluta como el sonido absoluto... Caifanes, Santa Sabina, La Maldita, Los Tacvbos, La Cuca, Los Autenticos, Los Cadillacs, Soda -un poco menos-, Los enanitos, Los Héroes, y una larga cadena de etcéteras de canciones y grupos... Todos ellos se presentaban como esa encarnación de lo inexpresable y lo inexplicable de las ideas adolescentes encarnadas en sonido. Después, los nuevos gustos ya van acompañados de contaminaciones de status, de creencias, de cierta predisposición al no-sorprenderse; acompañados de la comparación y con esto del juicio o el prejuicio.
Todo esto viene a colación por algo que detectaba en el tiempo de las mocedades y que en lo poco que escucho la música de hoy, en el proceso de perderse para encontrar un nuevo sonido que renueve el estremecimiento, pienso en los encuentros de segundo orden en esos que uno encontraba en la música y se referían a otro orden de artes y expresiones. Me parece -tal vez estoy dando el viejazo- que la música, más específicamente el llamado rock hispanoamericano, ha dejado de lado una de las vertientes más importantes y definitivas de una banda -para comprenderla, para detectar sus raíces, sus filias, las comuniones y excomuniones- que permite establecer un pacto más íntimo con el escucha: el homenaje.
El homenaje tiene una variante que a mi en lo particular me parece de las más autenticas, aquellos homenajes que trascienden el objeto estético en sí para profundizar en la experiencia estética, en la catarsis y la anagnorisis. Más allá de ciertos motivos o rasgos que puedan acercar a una banda a otra en el mismo código de expresión (Caifanes y The Cure, Los cadillacs y The Clash) me refiero a las catarsis de obras específicas que provocan nuevas obras, en otros códigos y que establecen un puente entre distintas disciplinas como en el caso de la literatura y la música.
Uno de los casos que más me ha llamado la atención y que me fascinó por varios años y que después cuando encontré la conexión entre ambas entendí aun más que me quiso decir Rita y la Santa en sus discos y canciones, y sobre todo qué de ellos radicaba en mi y causaba, de algún modo, la comunión con la agrupación mexicana y el literato francés. Les dejo la canción que junto con "Las batallas" de los tacvbos, "Pedro Navajas" del maestro Blades y todo el disco de "Rey azúcar" de los cadillacs, representan no sólo el espíritu creador sino las creaciones que estimulan este espíritu; y que tal parece que dicha actividad se ha extinguido en pos de temáticas maniqueas en la música actual. Sin más preámbulo "Labios mojados" de Santa Sabina, basada en textos de "La nausea" de Jean-Paul Sartre. Estupenda lectura sonora de uno de los pasajes más desoladores y agrestes del libro del existencialista y una gran canción que resignifica el espíritu del abdicante al nobel.
Ciao, Rita. El creador se va pero nos quedan sus creaciones... Y tu voz retumbara en recuerdos.
"Morir... dormir; no más; y con un sueño saber que dimos fin a las congojas, y a los mil sobresaltos naturales que componen la herencia de la carne, consumación es esta que con ruegos se puede desear. Morir, dormir. ¡Dormir! ¡Tal vez soñar! ¡He ahí el obstaculo!" Hamlet. A. III Esc. I.
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sábado, 26 de marzo de 2011
miércoles, 26 de enero de 2011
La lucha sigue!!!
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| Samuel Ruiz celebra el funeral masivo de los asesinados en la matanza de Acteal. |
Don Samuel Ruiz se fue, dejó este mundo para seguir luchando en el otro, por hombres como él suplico que exista el cielo, pocos como él lo merecen. Fuera de la política, del levantamiento armado, del conflicto religioso, el hombre que siguió su camino, el propio camino, el del respeto y la tolerancia desde la religión para que el transito por este mundo sea justo y equitativo.
Bien decía un cartel en la plaza de la revolución después del levantamiento Sandinista: "Entre cristianismo y revolución, no hay contradicción."
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viernes, 3 de diciembre de 2010
Empache... o el espíritu del juego
Es cada vez más cotidiano ver un fútbol amedrentado, conservador, purista, los jugadores y técnicos se han especializado en economía, economizan esfuerzo, economizan espectáculo, economizan delanteros, economizan el fútbol por si acaso se les fuera a acabar o porque no quieren que sus acciones en la bolsa bajen si hay muchos goles. En tiempos de crisis hay que economizar porque uno no sabe que vaya a pasar mañana, tal vez el gol que se ahorre hoy puede servir para empatar a uno en el próximo juego y calificar como cuarto a la liguilla... Sí, el espíritu del fútbol ha sucumbido a los Havelange y a los Blatter para convertirse en un espíritu de los negocios, de los rendimientos y de la oferta y la demanda.
Pero aún da sorpresas
Ayer, la primera parte de la final mostró dos equipos que, viendo el final del año fiscal, decidieron sacar todo el fútbol que se habían ahorrado en la campaña y evitar la auditoria mediática y de la afición (que hay que decirlo, fueron de los más gastalones este par, gracias, Dios!!!) y el partido culminó con un 3-2 magnifico, porque además fue decidido por un portero, Oswaldo, San Oswaldo Sánchez de los Santos, que evito el 2-3, para el 3-2 final. Son las volteretas del fútbol, quien con más de cien años a sus espaldas aún se atreve a hacer machincuepas de este tipo.
Y el espíritu del juego está ahí, al alcance de la mano, pero siempre es caprichoso, sólo de vez en cuando aparece para mostrarse en toda plenitud, sin tapujos, sin tabúes, y en esta misma actitud caprichosa, un día se levanta de buenas y dice: - Hoy va todo... y salen cosas como estas, en el mejor escenario, final de torneo, el lider contra el sublider de la tabla, sin oportunismos, sin sistemas regateadores, sin ahorro, sin especular, dos equipos salen al campo a librar una batalla de alegría, de garra, de puro fútbol...
Hay otros días en que uno piensa que el espíritu del futbol parece haber estado en las gradas del estadio Cuauhtemoc echando algunas chelas de más con la afición camotera y se muestra caótico, sin orden, mostrando que aunque los años lo han vuelto sobrio y conservador aún puede comportarse como el más nihilista de los espíritus, como un Puck, un Dionisios o un Loki, e irse de farra y organizar una orgía de goles. En el sitio menos esperado cuando nada se disputa, unos ya calificados, los otros eliminados, nada que perder y nada que ganar, en un juego de trámite el espíritu del fútbol entra en éxtasis y esto es lo que resulta...
Estos pequeños destellos son los que permiten que uno levante el control remoto, vaya a una cantina o se atreva a comprar un boleto para ir al estadio, esperando tener la suerte de agarrar de buenas a este tan mentado espíritu con forma de pelota y actitud soberbia, de amante chiquitero, que hace que uno caiga enamorado nuevamente después de muchos encuentros precoces, rutinarios, sin imaginación y de pronto, dos horas de puro amor... tanta hambruna y en un momento termina uno empachado con tanto gol.
Pero aún da sorpresas
Ayer, la primera parte de la final mostró dos equipos que, viendo el final del año fiscal, decidieron sacar todo el fútbol que se habían ahorrado en la campaña y evitar la auditoria mediática y de la afición (que hay que decirlo, fueron de los más gastalones este par, gracias, Dios!!!) y el partido culminó con un 3-2 magnifico, porque además fue decidido por un portero, Oswaldo, San Oswaldo Sánchez de los Santos, que evito el 2-3, para el 3-2 final. Son las volteretas del fútbol, quien con más de cien años a sus espaldas aún se atreve a hacer machincuepas de este tipo.
Y el espíritu del juego está ahí, al alcance de la mano, pero siempre es caprichoso, sólo de vez en cuando aparece para mostrarse en toda plenitud, sin tapujos, sin tabúes, y en esta misma actitud caprichosa, un día se levanta de buenas y dice: - Hoy va todo... y salen cosas como estas, en el mejor escenario, final de torneo, el lider contra el sublider de la tabla, sin oportunismos, sin sistemas regateadores, sin ahorro, sin especular, dos equipos salen al campo a librar una batalla de alegría, de garra, de puro fútbol...
Hay otros días en que uno piensa que el espíritu del futbol parece haber estado en las gradas del estadio Cuauhtemoc echando algunas chelas de más con la afición camotera y se muestra caótico, sin orden, mostrando que aunque los años lo han vuelto sobrio y conservador aún puede comportarse como el más nihilista de los espíritus, como un Puck, un Dionisios o un Loki, e irse de farra y organizar una orgía de goles. En el sitio menos esperado cuando nada se disputa, unos ya calificados, los otros eliminados, nada que perder y nada que ganar, en un juego de trámite el espíritu del fútbol entra en éxtasis y esto es lo que resulta...
Estos pequeños destellos son los que permiten que uno levante el control remoto, vaya a una cantina o se atreva a comprar un boleto para ir al estadio, esperando tener la suerte de agarrar de buenas a este tan mentado espíritu con forma de pelota y actitud soberbia, de amante chiquitero, que hace que uno caiga enamorado nuevamente después de muchos encuentros precoces, rutinarios, sin imaginación y de pronto, dos horas de puro amor... tanta hambruna y en un momento termina uno empachado con tanto gol.
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jueves, 2 de diciembre de 2010
Las cábalas de Macbeth... o ¡Ay nanita! ahi vienen las brujas.
Como en muchas disciplinas hay distintos relatos que siempre funcionan como la sal y la pimienta de la mística de todas y cada una de ellas. Están los relatos de personajes que simbolizan el espíritu de la profesión, como Vatel para la gastronomía; de él se dice que se suicido al no poder preparar un plato para Luis XIV. Otros funcionan para establecer una crítica sobre la profesión misma, como la del antropólogo que fue a observar los rituales de una tribu del amazonas y vio que uno de los indígenas representaba a un antropólogo observando el ritual.
El terreno de las artes no es la excepción sino que, por el contrario, es donde más aparecen este tipo de relatos, Van Gogh y sus insolaciones, la homosexualidad de Leonardo, los ataques de Pollock, los viejitos del Gabo, etc. El teatro, como buen arte colectivo esta plagado de cábalas, leyendas, rituales, personajes emblemáticos, palabras prohibidas, y demás. Desde no usar color amarillo en el escenario, no desear suerte sino mierda, no tejer en escena, no regalar claveles, no tener dos vestuarios iguales, no decir la palabra “víbora” en el escenario, y otras más descabelladas y excéntricas como tirar sal en un rincón del vestidor o un plato para que los actores invitados por otros actores dejen una cooperación a los colegas en el escenario.
| Trono de Sangre (Cartel) |
Una de mis favoritas por la enorme cantidad de contextos en que se desenvuelve son las cábalas alrededor de Macbeth de Shakespeare. Se considera que ésta obra esta “maldita”, y debido a esto se han dado varias interpretaciones de las causas de la maldición y sus antídotos; entre ellas se dice que los distintos conjuros evocados por las brujas dentro de la ficción son verdaderos conjuros de magia negra que invocan a los espíritus, debido a que Shakespeare además de dramaturgo era un gran aficionado a las ondas místicas, principalmente los que ocurren en el acto IV esc. I, por lo que no debe mencionarse el nombre de la obra cerca de un teatro, ni tampoco citar más de cuatro versos de la obra pues se cae en riesgo de evocar los espíritus que condenaron a Macbeth, en su lugar se debe decir "La tragedia escocesa" o "La obra del bardo". En un terreno más mundano se dice que cuando una compañía teatral tenía problemas económicos y/o estaba a punto de separarse por problemas internos, montaban una obra popular que les permitiera salir del mal paso o llevarse una buena tajada de dinero al momento de separarse, y generalmente se representaba Macbeth, pues era conocida por todo el mundo y aseguraba un éxito de taquilla.
Una más, quizá la más cercana a la temática general de la obra y también la más siniestra es que el personaje de Macbeth representa todo aquello que no debe representar el ser humano, Macbeth a diferencia de otros personajes de tragedias de varias épocas es el único que se deja llevar completamente por su pulsión o pasión a sabiendas que esto lo corrompera. Esto se ha relacionado con el concepto de las pulsiones de eros y tánatos en el psicoanálisis y la forma en que Platón describía la dualidad orden-destrucción en el ser humano: En todo hombre hay una constante lucha entre el bien y el mal, entre el orden y la destrucción, dicotomía también llevada al terreno de la razón y la pasión, Platón explica que la conciencia del hombre esta siempre en una constante carrera entre caballos blancos y caballos negros, los cuales representan esta dualidad humana. Macbeth, conscientemente permite que los caballos negros ganen esta carrera, destruyendo todo lo que esta a su paso en pos del beneficio propio. Por esta razón se dice en las cábalas que no se debe representar Macbeth, debido a que el actor que lo interprete estaría permitiendo que sus caballos negros ganaran la carrera y, por lo tanto alteraría el significado del bien y el mal y todas las estructuras basadas en este principio, como lo mencionan las brujas al inicio del primer acto: “Mal es bien. Bien es mal.”(A. I esc. I)
Dejo el trailer de Trono de sangre de Akira Kurosawa, la mejor interpretación de "la tragedia escocesa" hasta hoy.
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martes, 30 de noviembre de 2010
Zapata cabalga de nuevo...
Entre la enorme serie de absurdos que existen en el terruño, hay uno que me llamó la atención en los últimos dias. Con motivos del centenario de la revolución mexicana, el Estado de México logró hacer lo impensable... (no, no fue hacer que el Vaticano por enesima vez se retracte de sus dogmas en pos del dinero y favores políticos que puede ofrecer un gobernador) hizo que uno de los más grandes líderes revolucionarios cabalgara de nuevo: Emiliano Zapata.
Quién iba a pensar que el mito magnificado de Kazan se haría realidad 58 años después de su estreno? El final de la película !Viva Zapata!, muestra al traidor desesperado porque los militares han matado a Zapata pero no a su blanco corcel, que huye rápidamente por las llanuras, mientras se escucha decir "Esta gente es supersticiosa" y "A veces, un hombre muerto puede ser un terrible enemigo" De ahí, el camino a ¡Zapata vive! ¡La lucha sigue! se da por descontado.
Y hace poco Zapata cabalgó nuevamente; poco, es cierto, unos doscientos metros, pero hay que tomar en cuenta su edad y su tamaño (la estatua ecuestre más grande del mundo, 11 metros de alto, como si el tamaño fuera el indicador del significado que carga), cabalgó, se detuvo, giró y miró fijamente en dirección a su antiguo aposento, ahora alejado de los obreros, estudiantes y trabajadores comunes que tomaban su transporte público al pie de su caballo en la entrada de San Mateo Atenco, con el paso del tren a sus espaldas y los camiones por el frente; ahora queda triste y aislado en medio de la avenida más transitada de Toluca, Paseo Tollocan, donde ya nadie podrá alcanzarlo sin lanzarse antes a la aventura de evadir varios autos lujosos que circulan arriba de los 100 km/h en dirección al aeropuerto de Toluca y hacia Metepec, el nuevo paraíso para ejecutivos de Santa Fe. Para que Zapata sea el ícono que recibe a los oligarcas contra los que batalló y lanzando el culo de su caballo en dirección a la población zapatera a la que defendió.
Otro absurdo, nada nuevo, a cada momento el estado se encarga de difamar y pisotear en nombre de la patria a los que lucharon por ella.
Una más del gobierno que nos espera.
Quién iba a pensar que el mito magnificado de Kazan se haría realidad 58 años después de su estreno? El final de la película !Viva Zapata!, muestra al traidor desesperado porque los militares han matado a Zapata pero no a su blanco corcel, que huye rápidamente por las llanuras, mientras se escucha decir "Esta gente es supersticiosa" y "A veces, un hombre muerto puede ser un terrible enemigo" De ahí, el camino a ¡Zapata vive! ¡La lucha sigue! se da por descontado.
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Una más del gobierno que nos espera.
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jueves, 18 de noviembre de 2010
Volver...
Vuelvo sin mucho que decir... o mejor dicho con mucho que contar pero sin encontrar las palabras que resuelvan el laberinto mental. Ya estoy en el caótico y seductor DF, con la mujer que amo. La maestría sigue su marcha más por la inercia del tiempo que por mi determinación a que avance. Tal vez estas lineas sean para forzar a la mente a articular cualquier enunciado, aquel enunciado que se niega en los trabajos finales y en la tesis. Mientras, un terrible y monstruoso García Márquez que vive para contar mi propia desidia ante un hombre que en condiciones diametralmente opuestas y complejas a las mías logró lo que todos sabemos... Sí, falta pasión.
la quieta calle, donde el eco dijo
tuya es mi vida, tuyo es mi querer
bajo el burlon, mirar de las estrellas
que con indiferencia, hoy me ven volver.
la quieta calle, donde el eco dijo
tuya es mi vida, tuyo es mi querer
bajo el burlon, mirar de las estrellas
que con indiferencia, hoy me ven volver.
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sábado, 24 de abril de 2010
A contraluz…
Hace muchos años que lo conocí. Durante ese tiempo yo jugaba futbol como loco sin paga y leía como aficionado sin paga. Las cosas han cambiado, ya me pagan (no muy bien que digamos) por leer, aunque me sigo considerando un aficionado, nunca le encontrare ese sentido totalizador y englobante de la vida a la literatura; pero de futbol, nada. Ni juego, ni veo y pocas son las ocasiones en que surge una conversación de futbol no sin cierta dosis de alcohol para envalentonar a los futboleros de closet o los falsos intelectuales. Sólo, a veces, tomo ese libro y me emocionó con las letras que desbordan como el lateral izquierdo más rápido que haya existido. Yo lo quería comprar, lo juro, y para lo único que me alcanzó fue para tenerlo de prestado… Ustedes dirán - ¿Pero qué no te pagan para eso? ¿Para tener libros?
Y sin poder evitarlo echo una mirada a ninguna parte, esbozo un suspiro de jugador después de ganar en tiempo extra y digo, con la mayor desfachatez: - Lo he comprado unas cinco o seis veces.
Cada vez que me llama una librería y acudo como marino extasiado al canto de una sirena (con el riesgo de naufragar la billetera) y lo encuentro, me resulta casi imposible no comprarlo aunque cueste no llegar a fin de mes (que tampoco es tan caro, realmente). El problema es que siempre que al fin lo poseo encuentro un delantero frustrado, un mediocampista perdido, un defensa temeroso, un portero goleado, un entrenador confundido o un aficionado desencantado y sé que ese libro tiene que llegar a más manos, a las manos de los que no fueron, de los desposeídos del amor de ella, la redonda, la amante caprichosa que es la pelota.
Entonces me siento ese diez que nunca fui, mandando pases del libro que llega a mí y que distribuyo jugando fácil, a dos toques: recibo y paso. A veces con sobriedad y mucha etiqueta como Francescoli, o como Simeone, a golpe y porrazo; alguna vez como un Beckham o un Cristiano Ronaldo, con comercial y todo; o con precisión quirúrgica y potencia de vólido de formula 1 como Beckenbauer; otras con mucha gambeta, como Garrincha y otras más (afortunadamente las más) como el niño en la calle o el parque trastabillando de la risa y dando el libro por darlo.
Y ya van varios goles anotados en este partido por todo tipo de grandes jugadores, todos de gran clase. La constante, la que en todos los partidos da el cien y aún se atreve, en el último minuto, de hacer un pique de cincuenta metros para rematar con la cabeza, como sólo ella sabe hacerlo (Karla, La puchunga, Urbano); el veterano brillante, pero que ya pocas veces la hace de titular por los años dando y recibiendo patadas (El Tio, Gutierrez); Ese nueve carismático que se mueve como delfín por toda la cancha pero ahora ausente por sendas lesiones, de las que deseo pronto se recupere y regrese a la actividad, fuerza camarada (El camarada Daniel); ese otro, la estrella de antaño, que cambió de camiseta y ahora juega para otro club, (El Tata, Zermeño); la nueva contratación, ojala renueve contrato hasta el retiro porque promete, y mucho (La amigui, Paulina Vaca); otra joven promesa que esta a punto de entrar de refresco, listo para recibir el pase a gol (Mario Uraga, este aún no tiene apodo); y finalmente, ese otro grande, el más grande diría yo, el compañero de toda la vida y de todos los partidos, el que la hizo individual, cual Maradona, para meter su gol y a la siguiente jugada me dio el pase para que metiera el mío (Francisco Pancho González).
Aunque uno no sabe si el partido esta empezando, al medio tiempo o anda uno acalambrado en la prorroga, sabe que ha dado los pases para gol, como a mi me dieron el pase y anote un gol de antología, con chanfle, de campana y a la horquilla. Y esos goles tienen un sabor especial, no como los de ganar un campeonato, que son goles eufóricos y siempre precedidos de un buen funcionamiento; sino como los goles en un clásico después de una mala temporada o como los goles del equipo pequeño que se salva del descenso en el último partido de la temporada. Son de esos goles que liberan la tensión, que te hacen llorar por conseguir algo que pensabas perdido y te dan la alegría de saber que tendrás nuevas oportunidades para hacerla.
Mientras se toma uno un respiro cuando la pelota está allá, lejos, y pienso en el libro aquel, el de pasta naranja y letras azules que creo nunca lo tendré (aunque seguramente la próxima vez lo retendré un poco para caracolear en sus páginas), porque poseer un libro como este es como el jugador que nunca suelta el pase, siempre termina abucheado, perdiendo la bola y en el suelo. E imagino los siguientes pases de ese libro, el del uruguayo, ese que se llama…
Voy a la librería para ver si aún se puede dar otro pase.
Y sin poder evitarlo echo una mirada a ninguna parte, esbozo un suspiro de jugador después de ganar en tiempo extra y digo, con la mayor desfachatez: - Lo he comprado unas cinco o seis veces.
Cada vez que me llama una librería y acudo como marino extasiado al canto de una sirena (con el riesgo de naufragar la billetera) y lo encuentro, me resulta casi imposible no comprarlo aunque cueste no llegar a fin de mes (que tampoco es tan caro, realmente). El problema es que siempre que al fin lo poseo encuentro un delantero frustrado, un mediocampista perdido, un defensa temeroso, un portero goleado, un entrenador confundido o un aficionado desencantado y sé que ese libro tiene que llegar a más manos, a las manos de los que no fueron, de los desposeídos del amor de ella, la redonda, la amante caprichosa que es la pelota.
Entonces me siento ese diez que nunca fui, mandando pases del libro que llega a mí y que distribuyo jugando fácil, a dos toques: recibo y paso. A veces con sobriedad y mucha etiqueta como Francescoli, o como Simeone, a golpe y porrazo; alguna vez como un Beckham o un Cristiano Ronaldo, con comercial y todo; o con precisión quirúrgica y potencia de vólido de formula 1 como Beckenbauer; otras con mucha gambeta, como Garrincha y otras más (afortunadamente las más) como el niño en la calle o el parque trastabillando de la risa y dando el libro por darlo.
Y ya van varios goles anotados en este partido por todo tipo de grandes jugadores, todos de gran clase. La constante, la que en todos los partidos da el cien y aún se atreve, en el último minuto, de hacer un pique de cincuenta metros para rematar con la cabeza, como sólo ella sabe hacerlo (Karla, La puchunga, Urbano); el veterano brillante, pero que ya pocas veces la hace de titular por los años dando y recibiendo patadas (El Tio, Gutierrez); Ese nueve carismático que se mueve como delfín por toda la cancha pero ahora ausente por sendas lesiones, de las que deseo pronto se recupere y regrese a la actividad, fuerza camarada (El camarada Daniel); ese otro, la estrella de antaño, que cambió de camiseta y ahora juega para otro club, (El Tata, Zermeño); la nueva contratación, ojala renueve contrato hasta el retiro porque promete, y mucho (La amigui, Paulina Vaca); otra joven promesa que esta a punto de entrar de refresco, listo para recibir el pase a gol (Mario Uraga, este aún no tiene apodo); y finalmente, ese otro grande, el más grande diría yo, el compañero de toda la vida y de todos los partidos, el que la hizo individual, cual Maradona, para meter su gol y a la siguiente jugada me dio el pase para que metiera el mío (Francisco Pancho González).
Aunque uno no sabe si el partido esta empezando, al medio tiempo o anda uno acalambrado en la prorroga, sabe que ha dado los pases para gol, como a mi me dieron el pase y anote un gol de antología, con chanfle, de campana y a la horquilla. Y esos goles tienen un sabor especial, no como los de ganar un campeonato, que son goles eufóricos y siempre precedidos de un buen funcionamiento; sino como los goles en un clásico después de una mala temporada o como los goles del equipo pequeño que se salva del descenso en el último partido de la temporada. Son de esos goles que liberan la tensión, que te hacen llorar por conseguir algo que pensabas perdido y te dan la alegría de saber que tendrás nuevas oportunidades para hacerla.
Mientras se toma uno un respiro cuando la pelota está allá, lejos, y pienso en el libro aquel, el de pasta naranja y letras azules que creo nunca lo tendré (aunque seguramente la próxima vez lo retendré un poco para caracolear en sus páginas), porque poseer un libro como este es como el jugador que nunca suelta el pase, siempre termina abucheado, perdiendo la bola y en el suelo. E imagino los siguientes pases de ese libro, el del uruguayo, ese que se llama…
Voy a la librería para ver si aún se puede dar otro pase.
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martes, 16 de febrero de 2010
Luto, lagrimones y una carcajada
Ha pasado el 14 de febrero, y como desde la secundaria le pierdo el sentido a una fecha tan trivial y que cada vez esta más cercana a la mercadotecnia que a un verdadero sentimiento de fraternidad entre las personas me dispuse a vivirlo sin siquiera saber que era este el día…
El actual día del “amor y la amistad” paso por distintas etapas que culminaron en la melancolía, iniciando en el enojo, la desilusión y el amor, la risa y el posterior extrañamiento…
Ni siquiera pensaba en la fecha, abrí el correo electrónico y me tope de frente con una triste despedida, Sin la turbiedad del amor y la antipatía deja su mundo virtual para perderse en el infinito cibernético, una gran relatora deja la calladas las letras que seguí desde su inicio, donde la anécdotas parecían cuentos y los momentos tristes recordaban a Sabina. Muchas vueltas de las manecillas han quedado en esas pláticas con una pantalla que develaba unos labios femeninos que invitaban a la conversación y a la risa.
El mundo de la www torna y retorna y espero pronto un blog menos melancólico con la misma invitación a la conversación. Chau Are del mundo bloguero…
Pero regresando a la trivial fecha donde un concierto termino más pronto de lo que pensaba y unos horarios en rojo impidieron ver a Benicio del Toro echando aullidos, pensé en las películas que uno puede ver en un día como ese sin necesidad de pelear con una taquilla abarrotada. Llegue a 5 conclusiones, ad hoc para los distintos estereotipos del enamorado de San Valentín…
1.- Para la mujer que quiere ver hacia delante después del fatídico truene: El diario de Bridget Jones.
2.- Para el hombre en las mismas circunstancias: No sos vos, soy yo.
3.- Para el que ve la traición a la cara y cree que no hay salida: Si yo hubiera.
4.- Para el que piensa que eso del amor ya no es para él o ella: Elsa y Fred.
5.- Y para aquel que el amor es un todo que revolotea por todas las relaciones humanas: Realmente amor.
Falta la carcajada prometida del titulo, al regreso infructuoso del concierto no oído y la película no vista, un tanto desaminado, la dueña de mis quincenas y de mi corazón volvimos algo apesadumbrados a la casa suegril a terminar el día de la mejor manera que pudiéramos, no sabiendo que ver o que hacer regresamos a las bases, y con esto una última película, la que no contempla en gran medida el 14 de febrero, día consagrado a los enamoradizos, a los inicios y finales de relaciones personales, a los desengaños y los reencuentros de amores falsos y amores trascendentales. Pero olvidamos a los amores consagrados. Esos para los que la miel es demasiada y la hiel hace tiempo que la olvidaron en las relaciones estudiantiles. Para estas raras parejas no hay mejor manera de pasar la tarde del 14 de febrero que viendo:
6.- El crimen ferpecto.
El sol comenzaba a ocultarse y la oscuridad recordaba que San Valentín se extinguía y que pronto el retorno a la cotidianeidad reclamaría su hambrienta atención, salí triste despidiéndome de la mujer amada y Bob Dylan, Silvio y Elvis protegieron mi viaje de regreso con notas que me impidieran olvidarla…
Y aunque no este de moda, un verso del buen Silvio:
Desnudémonos, pues, como viejos amantes,
Que lo mismo de siempre nos queda delante;
Desnudémonos, pues, como viejos amantes:
Que se apague la luz y que el sol se levante.
El actual día del “amor y la amistad” paso por distintas etapas que culminaron en la melancolía, iniciando en el enojo, la desilusión y el amor, la risa y el posterior extrañamiento…
Ni siquiera pensaba en la fecha, abrí el correo electrónico y me tope de frente con una triste despedida, Sin la turbiedad del amor y la antipatía deja su mundo virtual para perderse en el infinito cibernético, una gran relatora deja la calladas las letras que seguí desde su inicio, donde la anécdotas parecían cuentos y los momentos tristes recordaban a Sabina. Muchas vueltas de las manecillas han quedado en esas pláticas con una pantalla que develaba unos labios femeninos que invitaban a la conversación y a la risa.
El mundo de la www torna y retorna y espero pronto un blog menos melancólico con la misma invitación a la conversación. Chau Are del mundo bloguero…
Pero regresando a la trivial fecha donde un concierto termino más pronto de lo que pensaba y unos horarios en rojo impidieron ver a Benicio del Toro echando aullidos, pensé en las películas que uno puede ver en un día como ese sin necesidad de pelear con una taquilla abarrotada. Llegue a 5 conclusiones, ad hoc para los distintos estereotipos del enamorado de San Valentín…
1.- Para la mujer que quiere ver hacia delante después del fatídico truene: El diario de Bridget Jones.
2.- Para el hombre en las mismas circunstancias: No sos vos, soy yo.
3.- Para el que ve la traición a la cara y cree que no hay salida: Si yo hubiera.
4.- Para el que piensa que eso del amor ya no es para él o ella: Elsa y Fred.
5.- Y para aquel que el amor es un todo que revolotea por todas las relaciones humanas: Realmente amor.
Falta la carcajada prometida del titulo, al regreso infructuoso del concierto no oído y la película no vista, un tanto desaminado, la dueña de mis quincenas y de mi corazón volvimos algo apesadumbrados a la casa suegril a terminar el día de la mejor manera que pudiéramos, no sabiendo que ver o que hacer regresamos a las bases, y con esto una última película, la que no contempla en gran medida el 14 de febrero, día consagrado a los enamoradizos, a los inicios y finales de relaciones personales, a los desengaños y los reencuentros de amores falsos y amores trascendentales. Pero olvidamos a los amores consagrados. Esos para los que la miel es demasiada y la hiel hace tiempo que la olvidaron en las relaciones estudiantiles. Para estas raras parejas no hay mejor manera de pasar la tarde del 14 de febrero que viendo:
6.- El crimen ferpecto.
El sol comenzaba a ocultarse y la oscuridad recordaba que San Valentín se extinguía y que pronto el retorno a la cotidianeidad reclamaría su hambrienta atención, salí triste despidiéndome de la mujer amada y Bob Dylan, Silvio y Elvis protegieron mi viaje de regreso con notas que me impidieran olvidarla…
Y aunque no este de moda, un verso del buen Silvio:
Desnudémonos, pues, como viejos amantes,
Que lo mismo de siempre nos queda delante;
Desnudémonos, pues, como viejos amantes:
Que se apague la luz y que el sol se levante.
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miércoles, 27 de enero de 2010
Dias lluviosos o ¡El culo no esta para besitos!...
Hace ya varios meses que deje callado a este blog.Y hoy me recibe con sabores amargos, debido a algún reproche por el tiempo de abandono.
Letras llorosas de la banda bloguera a la que sigo por admiración y camaraderia.
Los tiempos pintan extraños, ya no quiero (pero sí quiero) leer la "Proceso", me deprime. Y esperando encontrar cierto consuelo a los terremotos, a las guerras inexistentes pero muy reales, a la tesis trabada de mi amor y a los futbolistas que pierden por mil a cero y que aun esperamos que remonten el marcador. Me encuentro que el virtual terreno de conversación de los allegados también se encuentra torbo, introspectivo.
¿Seran los días frios que sobrecogen y obligan a la reflexión? ¿O sera que realmente algo pinta como una masa informe que atasca y desespera? Simplemente creo que "el culo no esta para besitos".
Quisiera poder aportar una anecdota amena, un chiste nuevo, algo que revitalice al menos un instante del dia... Pero no lo tengo.
Así, ante el reproche justificado por el abandono de este blog, creo que sólo queda gachar la cabeza y esperar alguna tarde soleada...
Con mucho cariño al Camarada, a la are, a Nat y Anita que nos tiene muy abandonados...
Letras llorosas de la banda bloguera a la que sigo por admiración y camaraderia.
Los tiempos pintan extraños, ya no quiero (pero sí quiero) leer la "Proceso", me deprime. Y esperando encontrar cierto consuelo a los terremotos, a las guerras inexistentes pero muy reales, a la tesis trabada de mi amor y a los futbolistas que pierden por mil a cero y que aun esperamos que remonten el marcador. Me encuentro que el virtual terreno de conversación de los allegados también se encuentra torbo, introspectivo.
¿Seran los días frios que sobrecogen y obligan a la reflexión? ¿O sera que realmente algo pinta como una masa informe que atasca y desespera? Simplemente creo que "el culo no esta para besitos".
Quisiera poder aportar una anecdota amena, un chiste nuevo, algo que revitalice al menos un instante del dia... Pero no lo tengo.
Así, ante el reproche justificado por el abandono de este blog, creo que sólo queda gachar la cabeza y esperar alguna tarde soleada...
Con mucho cariño al Camarada, a la are, a Nat y Anita que nos tiene muy abandonados...
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viernes, 13 de noviembre de 2009
¿Éxito? Que rico…

Confrontar una puesta en escena, así como a un público, nunca es una tarea fácil, ni mucho menos cotidiana, creo que nunca importarán las cantidades, los numerosos estrenos o las funciones en festivales, siempre hay una cosquilla especial que atraviesa el plexo y se instala en la espalda media que te mantiene alerta.
Esto, ante un fenómeno teatral en cierto sentido tan sui generis en el valle de Toluca (por las producciones entalladas, la poca o nula difusión e interés de proyección de las propuestas y por un teatro que lucha constantemente por salir del rubro “independiente” y “universitario” para volverse profesional) cae cerca de la contradicción cuando uno se enfrenta a eso por lo que siempre se lucha y, por costumbre, no se da: El éxito.
¿Qué es lo que propicia el éxito? No hay formula. Grandes puestas en escena, con alto contenido estético, bien resueltas, arriesgadas tanto en contenido como formalmente pueden simplemente tener como espectador al viento. Otras, repetitivas, mal analizadas, poco entendidas, de poco riesgo discursivo escénico tienen los foros abarrotados… No hay lógica en el éxito. Claro que sucede a la inversa, obras arriesgadas que tienen éxito y obras de pobre contenido que no lo tengan. Al final creo que todos quisiéramos que simplemente los teatros estuvieran siempre llenos, no sólo por economía sino por propia estima. Quisiéramos que el teatro fuera un punto de reunión donde confluyeran cientos de visiones de mundo y que nunca se despreciara una obra por prejuicio de producción o de renombre. No trato de hablar sobre el “buen” y el “mal” teatro, es una cuestión valorativa y que depende más del humor que del análisis, trato de comprender qué sucede cuando un grupo de trabajo se topa, sin siquiera sospecharlo, con algo tan efímero, pero tan sabroso como puede ser el reconocimiento popular.
“Yo no me esperaba que la gente reaccionara así” fueron las palabras de José Cotero, director, actor y compañero en la empresa titulada Don Juan Tenorio, al contemplar la fila de más de cincuenta personas que se quedaban fuera del teatro por falta de espacio en la butaquería. Y nunca sabré, ni me interesa, si esto se debió a la época de día de muertos, por el amplio referente de la obra literaria (que seguramente no se parece gran cosa a lo que podría pensar Zorrilla de su texto representado) o porque realmente la propuesta resultaba contundente para el espectador. Lo único cierto es que durante toda la temporada la gente asistió, y cada vez más, a contemplar nuestro Tenorio.
Es evidente que esto no significa una revolución en el teatro Toluqueño, ni que la gente, ante una realidad cada vez más agreste, busque espacios donde olvidar la árida cotidianeidad. Pero el porrazo de aliento que significó para un grupo de trabajo que empezó a ver que su trabajo ya no funcionaba contra corriente, sino que fluía con los asistentes, que en su mayoría no fueron el clásico público cazado de las escuelas, creo que representa una llamada de atención para todos, creadores, instituciones y población, de que el compromiso por hacer y tener arte en una comunidad siempre dependerá de la responsabilidad con que se afrentan y dirigen los recursos que se tienen a la mano – y los que no se tienen también – para la conformación de conciencias y reflexiones sobre el mundo y nosotros mismos.
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“Que la ley sirva a un principio más alto: la justicia.”
Palabras más, palabras menos este es uno de los diálogos centrales de la película The hurricane, basada en la vida de Rubin “The hurricane” Carter. Y mientras Denzel Washington conmueve con su interpretación, Bob Dylan motiva a creer y Norman Jewison presenta un argumentado estudiado y repasado por el cine estadounidense pero llevado de manera sobria, casi purista; abruma el peso del argumento, donde en el centro se encuentra esta frase que precede al presente post, sin embargo la mente no deja de aislarse de la ficción para retornar al terruño…
Varias palabras han pasado el umbral entre lo que pienso y lo que quiero escribir, pocas lo han cruzado. La aniquilación (no encuentro otro término, lo siento) de Luz y Fuerza, la penitencia del paquete fiscal, la gozosa impunidad de nuestro gobierno, las reformas ladeadas todas del mismo lado, fenómeno que contradice todas las leyes de la física: ¿Cómo algo de tan poco volumen (la clase política) puede pesar más que 90 millones de seres compuestos por la misma materia? Es ilógico, como nuestro traqueteado país. No encontraba la forma de relacionar estos acontecimientos sin caer en la queja berrinchuda, el insulto sordo o la criticonería cliché de todos los días.
Que la ley sirva a un principio más alto: la justicia. Si esta frase la hubiera dicho Washington al sur de la frontera tendría (para tener correspondencia con el entorno) que llevar una enorme carga de sarcasmo. Y es que la idea de justicia que tiene el señor aquel que carga la banda presidencial en nuestro país es bastante como él: corta, simple, gris, sin ingenio ni elocuencia. ¿El narco es la causa de la inseguridad? Atacamos al narco (hay que ver a qué narcos). ¿El sindicalismo chupa el presupuesto? Eliminamos los sindicatos (hay que ver qué sindicatos). ¿La crisis golpea la economía del país? Aumentemos la recaudación (hay que ver quiénes pagan impuestos). ¿Es posible tal falta de imaginación, semejante nulidad de estrategia?
El asunto es que, como dijo el abuelo general de Alberto Cortez, “Los pendejos son un frente muy amplio que cubrir”, y yo añadiría que ese frente es tan grande porque la pendejez es contagiosa. Hace algunos sexenios echarle el paquete al “señor presidente” era cosa de todos los días, ¡claro! Sabíamos (aunque no pudiéramos decirlo) que el presidente tomaba las decisiones en esa especie de dictadura “democrática” que vivimos durante más de 70 años. Pero si algo nos ha enseñado la naciente democracia mexicana, es que la pluralidad y el dialogo (valores fundamentales de tal sistema de gobierno) sólo sirven para instaurar nuevas y pequeñas células dictatoriales llamadas representantes (un eufemismo repetido hasta el cansancio) que confunden la ley con la retórica estéril, el comisionismo estancado y el partidismo a ultranza.
Parece que nuestra clase política es presa del más intransigente empirismo jamás conocido, todo tiene que ver con leyes, reformas de leyes, derogación de leyes, comisiones revisoras de las leyes, juicios sobre la ley, leyes sobre las leyes… tangible y perceptible como es, la ley parte, funciona y alcanza a la ley. ¿Dónde quedó la justicia? Ese principio ideal que se pretendía alcanzar para conformar una sociedad trasladándolo a un papel ¿Dónde esta?
Una definición primaria de justicia es: “Virtud por la que se da a cada uno lo que le pertenece y merece […] Así los griegos establecieron que algo es justo cuando su existencia no interfiere con el orden al cual pertenece […] Cuando no ocurre así, cuando una cosa usurpa el lugar de otra, cuando no se confina a ser lo que es, cuando hay alguna demasía o exceso se produce una injusticia.” (Ferrater Mora. Diccionario de filosofía. Pp. 1979) Cuando una ley interfiere con el orden de una comunidad ¿no es entonces una ley injusta? Cuando nuestros “representantes” se exceden en el concepto de dar a cada uno lo que le pertenece y merece ¿No son nuestros representantes injustos? Cuando “nuestro” presidente no se limita a cumplir sus funciones en pos del beneficio de la comunidad sino que responde a intereses de grupos partidistas, sindicales, empresariales y personales ¿No es entonces injusto el gobierno? Ya no hablo de lo de usurpar porque es tema muy sabido por el señor ese que dice estar al frente del país. Y para que “la cuña apriete” una última cita sobre la justicia:
[En La República] Platón examina, y critica, diversas concepciones de la justicia. Por lo pronto, estima inaceptable concebir que la justicia es (sic) el restablecimiento por cualesquiera medios – incluyendo medios violentos – de algún desequilibrio producido por un exceso. […] no admite tampoco que la justicia consista en hacer bien a los amigos y daño a los enemigos. En particular, Platón se opone a la concepción del sofista Trasímaco, el cual afirmaba que lo que se llama <> es un modo de servir los propios intereses, que son los intereses del que tiene, o los que tienen, el poder. Los poderosos son fuertes; estos hablan de justicia, pero, en rigor, quieren reafirmar, y justificar, su dominio sobre los demás miembros de la comunidad. En suma: la justicia es un encubrimiento de intereses particulares; de ahí la definición de Trasímaco de la justicia como <>. (Ferrater Mora. Diccionario de filosofía. Pp. 1980)
Varias palabras han pasado el umbral entre lo que pienso y lo que quiero escribir, pocas lo han cruzado. La aniquilación (no encuentro otro término, lo siento) de Luz y Fuerza, la penitencia del paquete fiscal, la gozosa impunidad de nuestro gobierno, las reformas ladeadas todas del mismo lado, fenómeno que contradice todas las leyes de la física: ¿Cómo algo de tan poco volumen (la clase política) puede pesar más que 90 millones de seres compuestos por la misma materia? Es ilógico, como nuestro traqueteado país. No encontraba la forma de relacionar estos acontecimientos sin caer en la queja berrinchuda, el insulto sordo o la criticonería cliché de todos los días.
Que la ley sirva a un principio más alto: la justicia. Si esta frase la hubiera dicho Washington al sur de la frontera tendría (para tener correspondencia con el entorno) que llevar una enorme carga de sarcasmo. Y es que la idea de justicia que tiene el señor aquel que carga la banda presidencial en nuestro país es bastante como él: corta, simple, gris, sin ingenio ni elocuencia. ¿El narco es la causa de la inseguridad? Atacamos al narco (hay que ver a qué narcos). ¿El sindicalismo chupa el presupuesto? Eliminamos los sindicatos (hay que ver qué sindicatos). ¿La crisis golpea la economía del país? Aumentemos la recaudación (hay que ver quiénes pagan impuestos). ¿Es posible tal falta de imaginación, semejante nulidad de estrategia?
El asunto es que, como dijo el abuelo general de Alberto Cortez, “Los pendejos son un frente muy amplio que cubrir”, y yo añadiría que ese frente es tan grande porque la pendejez es contagiosa. Hace algunos sexenios echarle el paquete al “señor presidente” era cosa de todos los días, ¡claro! Sabíamos (aunque no pudiéramos decirlo) que el presidente tomaba las decisiones en esa especie de dictadura “democrática” que vivimos durante más de 70 años. Pero si algo nos ha enseñado la naciente democracia mexicana, es que la pluralidad y el dialogo (valores fundamentales de tal sistema de gobierno) sólo sirven para instaurar nuevas y pequeñas células dictatoriales llamadas representantes (un eufemismo repetido hasta el cansancio) que confunden la ley con la retórica estéril, el comisionismo estancado y el partidismo a ultranza.
Parece que nuestra clase política es presa del más intransigente empirismo jamás conocido, todo tiene que ver con leyes, reformas de leyes, derogación de leyes, comisiones revisoras de las leyes, juicios sobre la ley, leyes sobre las leyes… tangible y perceptible como es, la ley parte, funciona y alcanza a la ley. ¿Dónde quedó la justicia? Ese principio ideal que se pretendía alcanzar para conformar una sociedad trasladándolo a un papel ¿Dónde esta?
Una definición primaria de justicia es: “Virtud por la que se da a cada uno lo que le pertenece y merece […] Así los griegos establecieron que algo es justo cuando su existencia no interfiere con el orden al cual pertenece […] Cuando no ocurre así, cuando una cosa usurpa el lugar de otra, cuando no se confina a ser lo que es, cuando hay alguna demasía o exceso se produce una injusticia.” (Ferrater Mora. Diccionario de filosofía. Pp. 1979) Cuando una ley interfiere con el orden de una comunidad ¿no es entonces una ley injusta? Cuando nuestros “representantes” se exceden en el concepto de dar a cada uno lo que le pertenece y merece ¿No son nuestros representantes injustos? Cuando “nuestro” presidente no se limita a cumplir sus funciones en pos del beneficio de la comunidad sino que responde a intereses de grupos partidistas, sindicales, empresariales y personales ¿No es entonces injusto el gobierno? Ya no hablo de lo de usurpar porque es tema muy sabido por el señor ese que dice estar al frente del país. Y para que “la cuña apriete” una última cita sobre la justicia:
[En La República] Platón examina, y critica, diversas concepciones de la justicia. Por lo pronto, estima inaceptable concebir que la justicia es (sic) el restablecimiento por cualesquiera medios – incluyendo medios violentos – de algún desequilibrio producido por un exceso. […] no admite tampoco que la justicia consista en hacer bien a los amigos y daño a los enemigos. En particular, Platón se opone a la concepción del sofista Trasímaco, el cual afirmaba que lo que se llama <
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jueves, 13 de agosto de 2009
Lynch o el deseo de posesión…

Nunca me he considerado fan de un director cinematográfico en específico, creo que como en la vida siempre hay cosas que nos salen bien y otras que preferimos simplemente pasar de largo sin prestarles mayor atención. Esto me ocurre con varios directores desde Mike Nichols hasta Fellini, pasando por Bergman, Chaplin, Kubrick, Kurosawa y Buñuel. Y es que creo que el sentido de propiedad (como lo mencionó Natalia) es el inicio de las discusiones bizantinas y de las grandes vergüenzas de la historia humana… Lo digo sin ninguna pretensión izquierdosa o de emancipación existencial. Así somos, estamos entregados a la necesidad de poseer porque así funciona el mundo –mientras más posee uno, cree tener más poder –.
Así pues, me enfocó al tema de hoy después de una mudanza, abandonado por el cable e internet y con muchas cajas que desempacar… ahora prefiero ignorarlas.
Extrañas imágenes sobrepuestas de una mujer en éxtasis y un elefante mientras el bramido del segundo se confunde con la expresión de terror de la primera, blanco y negro… Se adivina la intención de plasmar un sueño, imágenes sin sentido literal, pero significativas ante el título del film de principios de los años setenta The elephant man. Desde este punto se adivina la genialidad del director, el único referente es el título de la película, y las primeras imágenes ya comienzan a develar puntos álgidos, invitándonos al morbo… El primer impulso es querer VER al hombre elefante, con un guiño muy especial, Lynch se burla de nosotros, estamos en un circo a finales del siglo XIX en los barrios bajos de Londres, Anthony Hopkins nos guía dentro del pabellón de fenómenos, cruzando todas las puertas que explícitamente nos anuncian “no entrar”, Hopkins deja de ser el personaje (el renombrado doctor Frederick Treeves) para volverse uno con nosotros. Con ansiedad morbosa queremos conocer al hombre elefante… Lynch no nos deja. Sera hasta el tercer intento que veremos, a contraluz, la silueta del monstruo.
Pero, ¿qué es realmente conocer a alguien? Con la más fina interpretación del personaje Víctor Huguesco, Lynch nos muestra que ver al hombre elefante no es suficiente para definirlo, adentrarnos en el alma humana es tal vez una de las mayores recompensas y también una de las más difíciles empresas en lo que a relaciones humanas se refiere. John Merrick (el nombre cristiano del hombre elefante) se convierte de monstruo en ángel con sólo recitar el salmo 23 y al llorar porque “nunca una mujer tan hermosa me había tratado bien.”
El hombre elefante está a la vista. Y la respuesta es abrumadora y al mismo tiempo comprensible, ¿quién no intenta poseer al fenómeno? La problemática de la otredad, no con un sentido de repulsión o rechazo, sino de posesión. El dueño del circo lo quería para ganar dinero explotando el morbo por su condición, el médico (Hopkins) quiere poseerlo para ayudarlo, el velador del hospital también quiere lucrar con su apariencia, en una de las escenas más crudas que recuerdo haber visto en mi vida. La lógica que no responde a intereses o deseos, plantea que la cuestión de la otredad no es sólo el rechazo – que es más bien analizado como una respuesta primaria – sino que aquello que nos resulta extraño lo queremos poseer, domesticar, hacerlo nuestro pero sin elevarlo al grado de semejante. La dignidad humana prevalece con una frase simple y predecible, (pero el problema no es qué se dice sino cómo se dice) “¡I’m not an elephant! ¡I’m not an animal! ¡I’m a human bean! ¡I’m… a man!”
David Lynch brinda una enorme lección de la dignidad humana y retomando el punto inicial sobre cómo el sentido de pertenencia es lo que desata las más triviales discusiones y los más serios problemas de nuestra condición. ¿Por qué tenemos que obligar al “otro” a decir nuestras palabras? ¿Por qué creemos que sin nuestro juicio definitivo el “otro” queda desamparado?
No quiero poseer a Lynch y toda su obra, de la cual, dicho sea de paso, creo que todas se defienden solas y que, a mi subjetivo parecer, sólo dos filmes son brillantes (de los que he visto), al punto de conducirme a las lagrimas (The elephant man y A simple history). No es que uno niegue lo avasallador de otras de sus propuestas como Mulholland drive, El lado oscuro del camino, Salvaje de corazón o Terciopelo azul; pero es que Lynch en verdad son dos, el de las historias lineales (sencillas) y el de las obras conceptuales, experimentales o como “madres” uno quiera llamarlas. Una de las leyendas urbanas generadas a partir de este director fue que A simple history fue una película hecha por capricho, porque algunos críticos (los más feroces poseedores del conocimiento y del destino de cualquier autor en cualquier expresión artística) dijeron que Lynch no podía contar “una historia sencilla” porque estaba obsesionado por rebuscar y desfragmentar sus historias en pos de “parecer” un director de culto (mientras más raro e incomprensible uno se convierte en parte de círculos más “selectos”, por no decir de círculos raros e incomprensibles).
¿No somos nosotros los que damos la categoría de hombre elefante a todo aquello que nos parece distinto e inalcanzable? ¿No es el sentido de pertenencia una manera de deformar el objeto para poderlo subordinar a nuestro entendimiento? ¿No son las palabras de Merrick un llamado que invita a conocer más que a juzgar?
Así las cosas, así funcionamos en función del funcionamiento…
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martes, 7 de julio de 2009
Cada cosa en su lugar...
Como seguramente existen en este momento miles de blogs donde hablan sobre la muerte de Michael Jackson y no puedo negar la inercia borreguesca ante un tema tan suculento para relamerse los dedos al escribir sobre él, ahí va, el blog número un millón (esto no lo se de cierto, pero suena bien, lo pone en un sitio privilegiado) sobre el "Rey del POP".
***
Hay algo en la imagen de Michael que nunca me convenció, tal vez su cuerpo raquitico (delgado, sin una definición muscular específica, esa figura androgina, en fin), tal vez su mutable tez, tal vez su uraña y exotica vida, tal vez porque soy más rockero que popero.
Sin embargo, hay algo en esto de la muerte del más pequeño de los "Jackson Five" que ha estado dando punzadas a la altura de mi esternon. Este hombre impuso moda, forma, estilo y dió, de algún modo, los parametros de la cultura pop de los ochenta y parte de los noventa. Con él sólo Madonna (claro, es la reina en el reino del POP) no se convirtió en la figura stereotipada del pop que aparece un día, es el máximo exponente al otro día y se olvida al tercer día.
¿Por qué no podemos olvidar al "Rey"? ¿es por su música? ¿Por su baile? ¿Por sus escandalos? ¿por mera publicidad? Tal vez todo junto...
Lo que es me es cierto es que, como toda figura pública, todo lo anterior conformó al michael que vimos en los últimos años, y que tal vez sea -lamentablemente- una de las formas en que la presente generación lo recordará; tal como le ha pasado a muchos otros que, dicen, no saben retirarse en su momento (ejemplos sobran: Fernando Valenzuela, Cher, Saúl Hernández, Hugo Sánchez, Fidel Castro, Timbiriche, el mismo Elvis, el PRI el PAN y el PRD, etc...).
No sé si violo a los niños, no se si sentia repulsión hacia su negritud o su apariencia en general, no se si estaba loco, no se si murió de una sobredosis, no se si sus hijos son suyos, no se si realmente esa frase que el le dió sentido de "sin mis fans no soy nadie" sea del todo cierta, no se si era un honesto filantropo o un truculento evasor de impuestos...
De algo no me queda duda, esa entrega en sus conciertos, esa forma de bailar, la precisión y contundencia de cada movimento por ínfimo que este sea, esa voz chillante que entonaba desde gritos hasta plegarias, esa manera de arriesgarse a cada momento con algo "nuevo", con algo nunca visto en términos económicos, de espectaculo, de pantalla, de excentricidad y al final, sin duda alguna, de un artista en toda la extensión de la palabra.
Cada cosa en su lugar, considero que Michael puede ser condenado por muchas cosas, pero todas esas cosas pueden y deben ponerse en una caja, cerrarla y ponerla en un rincón del sotano, sabiendo que ahí esta, pero que la casa completa fue su música y su baile, su audacia y enorme colmillo, su pasión y derroche de energia en cada concierto, video o canción...
***
Hay algo en la imagen de Michael que nunca me convenció, tal vez su cuerpo raquitico (delgado, sin una definición muscular específica, esa figura androgina, en fin), tal vez su mutable tez, tal vez su uraña y exotica vida, tal vez porque soy más rockero que popero.
Sin embargo, hay algo en esto de la muerte del más pequeño de los "Jackson Five" que ha estado dando punzadas a la altura de mi esternon. Este hombre impuso moda, forma, estilo y dió, de algún modo, los parametros de la cultura pop de los ochenta y parte de los noventa. Con él sólo Madonna (claro, es la reina en el reino del POP) no se convirtió en la figura stereotipada del pop que aparece un día, es el máximo exponente al otro día y se olvida al tercer día.
¿Por qué no podemos olvidar al "Rey"? ¿es por su música? ¿Por su baile? ¿Por sus escandalos? ¿por mera publicidad? Tal vez todo junto...
Lo que es me es cierto es que, como toda figura pública, todo lo anterior conformó al michael que vimos en los últimos años, y que tal vez sea -lamentablemente- una de las formas en que la presente generación lo recordará; tal como le ha pasado a muchos otros que, dicen, no saben retirarse en su momento (ejemplos sobran: Fernando Valenzuela, Cher, Saúl Hernández, Hugo Sánchez, Fidel Castro, Timbiriche, el mismo Elvis, el PRI el PAN y el PRD, etc...).
No sé si violo a los niños, no se si sentia repulsión hacia su negritud o su apariencia en general, no se si estaba loco, no se si murió de una sobredosis, no se si sus hijos son suyos, no se si realmente esa frase que el le dió sentido de "sin mis fans no soy nadie" sea del todo cierta, no se si era un honesto filantropo o un truculento evasor de impuestos...
De algo no me queda duda, esa entrega en sus conciertos, esa forma de bailar, la precisión y contundencia de cada movimento por ínfimo que este sea, esa voz chillante que entonaba desde gritos hasta plegarias, esa manera de arriesgarse a cada momento con algo "nuevo", con algo nunca visto en términos económicos, de espectaculo, de pantalla, de excentricidad y al final, sin duda alguna, de un artista en toda la extensión de la palabra.
Cada cosa en su lugar, considero que Michael puede ser condenado por muchas cosas, pero todas esas cosas pueden y deben ponerse en una caja, cerrarla y ponerla en un rincón del sotano, sabiendo que ahí esta, pero que la casa completa fue su música y su baile, su audacia y enorme colmillo, su pasión y derroche de energia en cada concierto, video o canción...
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lunes, 29 de junio de 2009
Golpes, golpes, golpes y goles...
Golpe de estado en Honduras, cierre de campañas en el terruño, dios no quiere a los drogadictos según el peque-presidente y la inconstante selección mexicana que un día juega bien y al otro bien los juegan.
¿Cómo vincular problemáticas que van de la política a la otra política, después un mortal hacia la religión y de ahí un brinco con le reverse arbitrario al deporte?Hagamos el intento...
Y sigue la yunta andando, cuando parecia que el barzón de los golpes de estado se habia roto y que resultaba inutil seguir arando el camino de las dictaduras bananeras latinoamericanas, viene Honduras a decir que aún no... Latinoamérica no está lista para transiciones pacificas de poder, que una propuesta no puede ser aceptada porque "los muchos" tienen un valor inversamente proporcional al de "los pocos". Y estos "pocos" se vuelven muchos cuando se trata de defender a la nación de "los otros" y "los otros" resulta que es el 94% de la población... Sólo en la democracia latinoamericana se puede considerar que la mayoria es minoria y que la minoria es absoluta. Claro, el dinero puede más que las conciencias, y salvar una economia minoritaria respaldada por unos miles de obedientes cachorros con uniforme y fusil resulta más importante que una multitud armada de hambre y miedo...
Pero si esta multitud funciona en colectivo, ¡Cuidado! las tendencias políticas, los distintos y diversos intereses políticos se unifican en un miedo aún mayor, el miedo de no seguir mamando de la vaca incansable del presupuesto nacional, y magicamente desaparecen los colores y las iniciales, todos tenemos que volcarnos al ruego arrastrado de hombre despreciado que no acepta el rompimiento... ¡Voten! por favor ¡voten!, -o a la amenaza- ¡sino votas me muero! -la actitud perdonavidas- ¡No votes! tú vas a sufrir las consecuencias... ¿No son acaso estas frases un plagio de una canción de José Alfredo? Tal parece que sí. Y es que el dinero que uno puede ganar con un gobernante cómodo, o con unos papelitos tachaditos es tentador, sólo en este municipio querido por todos, -y sobre todo por las fábricas a las que se les permite tirar sus desechos al río Lerma- nuestro respetado presidente municipal gana la pauperrima cantidad de $300,000 al mes... un proletario comprometido con la gente, sin duda.
Pero siempre es facil darles esquinazo a estas perjurias contra "la sacrosanta democracia" y, como siempre, resulta más facil echarle la culpa a otros de los problemas que nos aquejan, como en aquella marcha por la paz en el DF, los que la encabezaban eran los directores de las fuerzas policiales, de los derechos humanos, de la secretaria de seguridad pública y, casi risible, entonaban y cargaban con las consignas de "¡Queremos soluciones!"... A quién se lo decian, sólo ellos sabian, ellos eran los que tenian que dar soluciones. Sin duda, el más aquejado con esto de cargar las culpas de otros es el barbudo ese del que hablaba nano, el tal señor Dios, al que no tengo el gusto de conocerlo, pero vaya que es famoson el Señor. Ahora resulta que este señor, que habla por la boca de nuestro presidente (Que honor!!, Calderón es más vicario de Dios en la tierra que el Papa) Condena a los drogadictos a una vida de suplicio en el infierno porque el señor ese barbon, presente y ausente, único pero partido en tres, nos dice que lo hemos ofendido por un churrito, o por una raya, o por un arponazo... ¿Se ocupara Dios de los drogadictos, cuando no tiene el tiempo de salvar a 120 millones de mexicanos de un gobierno tan inepto, falso y despota? Pues bueno es una manera de solucionar el problema del tráfico de drogas en el país... Sino entienden cúal, pues yo tampoco, hay que preguntarle a Calderonais...
Pero los maestros de los pretextos y las exculpaciones en este pequeño cacho de tierra son y seran siempre los futbolistas ¿Cómo explicarse la terrible decepción de la selección mexicana? Siempre he considerado que el deporte es uno de los botones más claros para entender la ideosincrasia de un país. ¿Por qué? porque en el deporte estan vertidos los intereses de una nación, qué me gusta hacer, cómo me gusta hacerlo, qué tipo de cosas me importan y qué otras no. Así, el futbol es como la élite política del país, ellos son los que se llevan el 90% del pastel, los que tienen horas y horas pagadas en televisión, no pagadas por ellos sino por los que no pertenecemos a esa élite, son los que tienen en sus manos -y pies- cambiar el curso de un país con una buena actuación y, por su pollo, los que menos les importa realizar tal cambio... ¿Cuándo entrenan los futbolistas si se la pasan haciendo comerciales? ¿Cuándo los políticos revisan y hacen sus planes de campaña si se la pasan posando en sesiones fotográficas y haciendo slogan's que convenzan a la gente de que no son tan malos como parecen?
Y todo parece apuntar a que la culpa es de Dios, Dios no quiere a Zelaya por rojo, Dios no quiere a los mexicanos porque no votan, Dios no quiere a los drogadictos porque fomentan el tráfico de drogas y la selección no juega bien casi por obra de Dios: El estado del campo (Dios lo puso mal), tuvimos las oportunidades pero no pudimos concretarlas (Una fuerza sobrenatural no dejaba entrar al balón), los contrarios jugaron un gran partido (Dios prefiere a los guatemaltecos, pero no a los venezolanos), Hace falta trabajo (Dios no nos deja trabajar)...
Así las cosas. En fin, todo parece apuntar a que "se viene el estallido" en latinoamérica, en la comunidad del aguila y la serpiente, ya se boicoteo un partido de futbol en el estadio azteca, no llegó ni a la mitad, como parece apuntar que no llegará a la mitad el padrón electoral que votará el próximo domingo... Un golpe de estado encabezado por la sociedad civil, por la via legal, suena muy bien... Seguramente no lo sera, se avecinan tiempos tormentosos para el país, la única diferencia es que al menos ahora seremos nosotros los que diremos para dónde soplar...
Golpes de estado, Golpes a la democracia, Golpes de pecho y Goles inexistentes... Todo por culpa de Dios.
¿Cómo vincular problemáticas que van de la política a la otra política, después un mortal hacia la religión y de ahí un brinco con le reverse arbitrario al deporte?Hagamos el intento...
Y sigue la yunta andando, cuando parecia que el barzón de los golpes de estado se habia roto y que resultaba inutil seguir arando el camino de las dictaduras bananeras latinoamericanas, viene Honduras a decir que aún no... Latinoamérica no está lista para transiciones pacificas de poder, que una propuesta no puede ser aceptada porque "los muchos" tienen un valor inversamente proporcional al de "los pocos". Y estos "pocos" se vuelven muchos cuando se trata de defender a la nación de "los otros" y "los otros" resulta que es el 94% de la población... Sólo en la democracia latinoamericana se puede considerar que la mayoria es minoria y que la minoria es absoluta. Claro, el dinero puede más que las conciencias, y salvar una economia minoritaria respaldada por unos miles de obedientes cachorros con uniforme y fusil resulta más importante que una multitud armada de hambre y miedo...
Pero si esta multitud funciona en colectivo, ¡Cuidado! las tendencias políticas, los distintos y diversos intereses políticos se unifican en un miedo aún mayor, el miedo de no seguir mamando de la vaca incansable del presupuesto nacional, y magicamente desaparecen los colores y las iniciales, todos tenemos que volcarnos al ruego arrastrado de hombre despreciado que no acepta el rompimiento... ¡Voten! por favor ¡voten!, -o a la amenaza- ¡sino votas me muero! -la actitud perdonavidas- ¡No votes! tú vas a sufrir las consecuencias... ¿No son acaso estas frases un plagio de una canción de José Alfredo? Tal parece que sí. Y es que el dinero que uno puede ganar con un gobernante cómodo, o con unos papelitos tachaditos es tentador, sólo en este municipio querido por todos, -y sobre todo por las fábricas a las que se les permite tirar sus desechos al río Lerma- nuestro respetado presidente municipal gana la pauperrima cantidad de $300,000 al mes... un proletario comprometido con la gente, sin duda.
Pero siempre es facil darles esquinazo a estas perjurias contra "la sacrosanta democracia" y, como siempre, resulta más facil echarle la culpa a otros de los problemas que nos aquejan, como en aquella marcha por la paz en el DF, los que la encabezaban eran los directores de las fuerzas policiales, de los derechos humanos, de la secretaria de seguridad pública y, casi risible, entonaban y cargaban con las consignas de "¡Queremos soluciones!"... A quién se lo decian, sólo ellos sabian, ellos eran los que tenian que dar soluciones. Sin duda, el más aquejado con esto de cargar las culpas de otros es el barbudo ese del que hablaba nano, el tal señor Dios, al que no tengo el gusto de conocerlo, pero vaya que es famoson el Señor. Ahora resulta que este señor, que habla por la boca de nuestro presidente (Que honor!!, Calderón es más vicario de Dios en la tierra que el Papa) Condena a los drogadictos a una vida de suplicio en el infierno porque el señor ese barbon, presente y ausente, único pero partido en tres, nos dice que lo hemos ofendido por un churrito, o por una raya, o por un arponazo... ¿Se ocupara Dios de los drogadictos, cuando no tiene el tiempo de salvar a 120 millones de mexicanos de un gobierno tan inepto, falso y despota? Pues bueno es una manera de solucionar el problema del tráfico de drogas en el país... Sino entienden cúal, pues yo tampoco, hay que preguntarle a Calderonais...
Pero los maestros de los pretextos y las exculpaciones en este pequeño cacho de tierra son y seran siempre los futbolistas ¿Cómo explicarse la terrible decepción de la selección mexicana? Siempre he considerado que el deporte es uno de los botones más claros para entender la ideosincrasia de un país. ¿Por qué? porque en el deporte estan vertidos los intereses de una nación, qué me gusta hacer, cómo me gusta hacerlo, qué tipo de cosas me importan y qué otras no. Así, el futbol es como la élite política del país, ellos son los que se llevan el 90% del pastel, los que tienen horas y horas pagadas en televisión, no pagadas por ellos sino por los que no pertenecemos a esa élite, son los que tienen en sus manos -y pies- cambiar el curso de un país con una buena actuación y, por su pollo, los que menos les importa realizar tal cambio... ¿Cuándo entrenan los futbolistas si se la pasan haciendo comerciales? ¿Cuándo los políticos revisan y hacen sus planes de campaña si se la pasan posando en sesiones fotográficas y haciendo slogan's que convenzan a la gente de que no son tan malos como parecen?
Y todo parece apuntar a que la culpa es de Dios, Dios no quiere a Zelaya por rojo, Dios no quiere a los mexicanos porque no votan, Dios no quiere a los drogadictos porque fomentan el tráfico de drogas y la selección no juega bien casi por obra de Dios: El estado del campo (Dios lo puso mal), tuvimos las oportunidades pero no pudimos concretarlas (Una fuerza sobrenatural no dejaba entrar al balón), los contrarios jugaron un gran partido (Dios prefiere a los guatemaltecos, pero no a los venezolanos), Hace falta trabajo (Dios no nos deja trabajar)...
Así las cosas. En fin, todo parece apuntar a que "se viene el estallido" en latinoamérica, en la comunidad del aguila y la serpiente, ya se boicoteo un partido de futbol en el estadio azteca, no llegó ni a la mitad, como parece apuntar que no llegará a la mitad el padrón electoral que votará el próximo domingo... Un golpe de estado encabezado por la sociedad civil, por la via legal, suena muy bien... Seguramente no lo sera, se avecinan tiempos tormentosos para el país, la única diferencia es que al menos ahora seremos nosotros los que diremos para dónde soplar...
Golpes de estado, Golpes a la democracia, Golpes de pecho y Goles inexistentes... Todo por culpa de Dios.
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Construcciones,
Crítica,
Política
miércoles, 24 de junio de 2009
Dónde habita el olvido???
Aunque el "canta'or" de la piel blanca y dientes de nicotina hace de esta frase una afirmación del sitio donde la cerveza aletarga la mente y duerme la memoria, el presente post es más una pregunta dirigida al de la plegada tez con barba que siempre asoma pero nunca sale, para que dé alguna señal de la calle o la colonia donde se pueda encontrar tal sitio...
Mientras Deleuze y Greimas discuten sobre rizomas, actores y códigos semióticos -discusiones inventadas- y se callan para dejar que Sefchovich ponga mis palabras en sus letras (pero en bonito) sobre las mentiras, las tristes y engañosas mentiras diarias de nuestro terruño en "País de mentiras", llega un momento en que esa realidad vehemente de la que habla la periodista y escritora me sacude... Tal vez porque ahora la veo más cercana que nunca.
Las conexiones "interbloguianas" me animan un poco al saber que comienzo a buscar departamento y a escuchar a Sabina, como los buenos de Are y Dan, sólo que en un estado disconforme; me siento huyendo, incapacitado (como la acción mutante de Anita) para resolver-me... Y sólo pienso en mi papá, en la justeza de abandonar el cobijo paterno pero con la injusteza de pensar en dejarlo solo, como menciona el bigotudo guerrillero...
¿Dónde habita el olvido, Sabina? ¿Dónde dejo esa voz machacante que se ha instalado a sus anchas en mi cabeza? ¿Cómo contesto el teléfono, carajo? ¿Cómo abandono la casa con ese hoyo negro que lo devora todo en la visión de Marge post-asalto?
Dos dias antes de la tan mentada llamada, un ex-alumno y actual cuate de la Facultad me dijo que me veia diferente, más tranquilo, más vital... ¿Qué me diria ahora si me viera?
¿Qué puto derecho tienen esos cabrones para quitarme la tranquilidad? Era lo poco que me había provocado la titulación y la entrada a la maestría, cierta tranquilidad, ciertas certezas sobre el futuro y llegan estos malparidos (¡Mal rayo los parta! bien dicho, mama) y me la quitan para poner en su lugar esta maldita angustia, esta desesperante paranoia, este puto miedo...
No recuerdo la última vez que me sentí tan deprimido, creo que fue en los primeros semestres de la carrera (ocho años, ya) pero era más esa cosquilla sobre si lo que estoy haciendo es lo que tengo y quiero hacer toda mi vida... No si al momento de salir pasará un auto y me llenan de plomo, a mi o a mi papa...
Y sólo me queda esperar que encuentre la dirección... Donde habita el olvido.
Mientras Deleuze y Greimas discuten sobre rizomas, actores y códigos semióticos -discusiones inventadas- y se callan para dejar que Sefchovich ponga mis palabras en sus letras (pero en bonito) sobre las mentiras, las tristes y engañosas mentiras diarias de nuestro terruño en "País de mentiras", llega un momento en que esa realidad vehemente de la que habla la periodista y escritora me sacude... Tal vez porque ahora la veo más cercana que nunca.
Las conexiones "interbloguianas" me animan un poco al saber que comienzo a buscar departamento y a escuchar a Sabina, como los buenos de Are y Dan, sólo que en un estado disconforme; me siento huyendo, incapacitado (como la acción mutante de Anita) para resolver-me... Y sólo pienso en mi papá, en la justeza de abandonar el cobijo paterno pero con la injusteza de pensar en dejarlo solo, como menciona el bigotudo guerrillero...
¿Dónde habita el olvido, Sabina? ¿Dónde dejo esa voz machacante que se ha instalado a sus anchas en mi cabeza? ¿Cómo contesto el teléfono, carajo? ¿Cómo abandono la casa con ese hoyo negro que lo devora todo en la visión de Marge post-asalto?
Dos dias antes de la tan mentada llamada, un ex-alumno y actual cuate de la Facultad me dijo que me veia diferente, más tranquilo, más vital... ¿Qué me diria ahora si me viera?
¿Qué puto derecho tienen esos cabrones para quitarme la tranquilidad? Era lo poco que me había provocado la titulación y la entrada a la maestría, cierta tranquilidad, ciertas certezas sobre el futuro y llegan estos malparidos (¡Mal rayo los parta! bien dicho, mama) y me la quitan para poner en su lugar esta maldita angustia, esta desesperante paranoia, este puto miedo...
No recuerdo la última vez que me sentí tan deprimido, creo que fue en los primeros semestres de la carrera (ocho años, ya) pero era más esa cosquilla sobre si lo que estoy haciendo es lo que tengo y quiero hacer toda mi vida... No si al momento de salir pasará un auto y me llenan de plomo, a mi o a mi papa...
Y sólo me queda esperar que encuentre la dirección... Donde habita el olvido.
Y la vida siguio
como siguen las cosas
que no tienen mucho sentido.
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Sabina
miércoles, 17 de junio de 2009
Conversación telefónica con el miedo...
Dí las últimas instrucciones. Los queridos prepos juegan en la lluvia a la puerta del salón sin hacer mucho caso de mis palabras. Tomo el maletín y apenas este estuvo cruzado desde el hombro izquierdo escucho una tonada familiar, "la pantera rosa" de Mancini, apresuro la mano al celular, veo la pantalla: "Número privado"... Contesto y...
¿Quién puede estar preparado para recibir una amenaza de muerte? ¿Quién puede estar preparado para amenazar de muerte? Hace más de una hora que corte la llamada y aun escucho la voz grave, pausada y con sonsonete de rancho en mi cabeza... El corazón dando tumbos en el pecho, desesperado, como si la sangre se estuviera acabando.
Llego a la casa con corazón de maratonista y piernas de un infante que acaba de descubrir que puede caminar, veo la servilleta, un recado de mi señor padre anunciando que el susodicho de la llamada me buscaba -ingeniudad fatal-. Sólo que el epíteto cambia, ya no es "Comandante" como me lo hizo saber a mí, sino "Licenciado" como se lo hizo saber a mi progenitor.
Comienzo a conjeturar... No sabe nada de mí, sólo mi nombre y mi teléfono (y que soy maestro. ¡Idiota! ¿Por qué lo dije?) cosas no difíciles de averiguar con una guía telefónica. Pero pensar que está ahí, con mi teléfono en alguna libreta llena de teléfonos y anotaciones sobre los que contestan ingenuamente las llamadas...
Lo pienso, lo pienso... En términos frios la estrategia se cae por sí sola, la conversación tiene enormes lagunas que impiden la conexión de un comentario a otro, los documentos, las fotos, las cuentas de banco, son cosas ambiguas, sólo las mencionan, no tienen certezas sólo suposiciones... Entonces, ¿Por qué no me dí cuenta?
Porque esas lagunas estan desbordandose de miedo, y como un impulso eléctrico hace que la conexión entre un comentario y otro tengan sentido, que uno haga mil relaciones -sin sentido- que hacen que el relato de aquel sea verosimil.
Tal vez Hume tenía razón: "El hombre es el lobo del hombre" y es lo único que sé. Era la voz de un hombre, no tiene rostro, no tiene identidad, sólo una voz en el auricular grave, pausada y con sonsonete de rancho que pretende devorarme a mordidas de miedo y masticadas de terror. Y es que el más primitivo miedo es a aquello que no conocemos, que no es posible aprehenderlo o domesticarlo -y las malditas influenzas, también- y la imaginación vuela, en cualquier momento volvera a sonar el teléfono y volveran con lo mismo, con su doctrina del miedo, hasta que algún incauto diga algo que no debía decir y entonces el lobo habrá detectado a su presa.
Sólo encuentro una explicación a todo esto. La voz del otro lado del auricular... esa es la voz del miedo.
¿Quién puede estar preparado para recibir una amenaza de muerte? ¿Quién puede estar preparado para amenazar de muerte? Hace más de una hora que corte la llamada y aun escucho la voz grave, pausada y con sonsonete de rancho en mi cabeza... El corazón dando tumbos en el pecho, desesperado, como si la sangre se estuviera acabando.
Llego a la casa con corazón de maratonista y piernas de un infante que acaba de descubrir que puede caminar, veo la servilleta, un recado de mi señor padre anunciando que el susodicho de la llamada me buscaba -ingeniudad fatal-. Sólo que el epíteto cambia, ya no es "Comandante" como me lo hizo saber a mí, sino "Licenciado" como se lo hizo saber a mi progenitor.
Comienzo a conjeturar... No sabe nada de mí, sólo mi nombre y mi teléfono (y que soy maestro. ¡Idiota! ¿Por qué lo dije?) cosas no difíciles de averiguar con una guía telefónica. Pero pensar que está ahí, con mi teléfono en alguna libreta llena de teléfonos y anotaciones sobre los que contestan ingenuamente las llamadas...
Lo pienso, lo pienso... En términos frios la estrategia se cae por sí sola, la conversación tiene enormes lagunas que impiden la conexión de un comentario a otro, los documentos, las fotos, las cuentas de banco, son cosas ambiguas, sólo las mencionan, no tienen certezas sólo suposiciones... Entonces, ¿Por qué no me dí cuenta?
Porque esas lagunas estan desbordandose de miedo, y como un impulso eléctrico hace que la conexión entre un comentario y otro tengan sentido, que uno haga mil relaciones -sin sentido- que hacen que el relato de aquel sea verosimil.
Tal vez Hume tenía razón: "El hombre es el lobo del hombre" y es lo único que sé. Era la voz de un hombre, no tiene rostro, no tiene identidad, sólo una voz en el auricular grave, pausada y con sonsonete de rancho que pretende devorarme a mordidas de miedo y masticadas de terror. Y es que el más primitivo miedo es a aquello que no conocemos, que no es posible aprehenderlo o domesticarlo -y las malditas influenzas, también- y la imaginación vuela, en cualquier momento volvera a sonar el teléfono y volveran con lo mismo, con su doctrina del miedo, hasta que algún incauto diga algo que no debía decir y entonces el lobo habrá detectado a su presa.
Sólo encuentro una explicación a todo esto. La voz del otro lado del auricular... esa es la voz del miedo.
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miércoles, 10 de junio de 2009
Las hijas de los "Soldados de Salamina"
Se acabaron las páginas de Soldados de Salamina, entrañable libro de Javier Cercas que regala un "relato real" sobre la busqueda de relatos, el encuentro con una historia y con 'la historia' de los heroes olvidados de la guerra civil española. El narrador, en este caso el mismo Cercas, hace la labor detectivesca de armar un relato sobre el fallido fusilamiento de Sanchez Mazas (Ideologo falangista) por parte de los golpeados republicanos huyendo a Francia ante la inminente llegada de los franquistas...
Encontrar como embonar una anecdota poco verosimil y armar una historia completa es la verdadera trama. Cercas funje como un detective en busca de las pesquizas que armen su relato, donde la constante busqueda y los ocasionales encuentros son los que hacen de este libro una obra entrañable, aunque la resolución es ambigua, casi en segundo plano, pues lo que no permite despegar la vista de la tinta impresa son los hallazgos, los desazones, la busqueda del escritor por encontrarse en su propia ficción (en este caso su visión de "hechos reales")...
**
Cuando leí "Los detectives salvajes" me parecio que Bolaño era un escritor paternalista con el lector. No en la imagen del padre-guia sino del padre que le da mil pistas erroneas al hijo para que sea él quien encuentre el camino (mientras el padre se rie del pequeño mancebo tropezandose a cada paso que da y de su desesperación creciente). A este tipo de padres sólo se le puede querer odiandolos o endiosandolos. Creo que es la visión creciente de un autor como el chileno... Cercas hace de detective salvaje, buscando y encontrando los hilos que comienzan a tejer su relato. Aunque la forma de narrar es más tradicional que la de Bolaño, la voracidad del ritmo, de la vertiginosidad y pasividad a momentos, hacen que el hambre de narración vaya en aumento hasta el punto de las lagrimas. Sí. Cercas no escribe "los detectives salvajes" él es uno de los tantos detectives salvajes que hace la labor de reclutar nuevos detectives salvajes en cada mortal que tiene la fortuna de abrir un libro...
**
Creo que la parte más conmovedora del libro es cuando el autor-narrador debate sobre la figura del heroe... El resultado es irónico. Sanchez Mazas nunca pretendió ser heroe y lo fue, y tal fue su necedad de no ser heroe que pasa a la historia como un "buen escritor mediano" o lo que es lo mismo, "un buen escritor, pero no un gran escritor". Marilles (la última pieza del rompecabezas del relato de Cercas), soldado de mil guerras, olvidado en un asilo olvidado de un pueblo olvidado de la cada vez menos recordada Francia, es el verdadero heroe, a pesar suyo o, mejor dicho, a dolor suyo:
"Los heroes sólo son heroes cuando se mueren o los matan. Y los heroes de verdad nacen en la guerra y mueren en la guerra. No hay heroes vivos, joven. Todos están muertos. Muertos, muertos, muertos. [...] Cuando salí hacia el frente en el 36 iban conmigo otros muchachos. Eran de Terrassa, como yo; muy jóvenes, casi unos niños, igual que yo; a alguno lo conocía de vista o de hablar alguna vez con él: a la mayoría no. Eran los hermanos García Segués (Joan y Lela), Miquel Cardos, Gabi Bladrich, Pipo Canal, el Gordo Odena, Santi Brugada, Jordi Gudayol. Hicimos la guerra juntos; las dos: la nuestra y la otra, aunque las dos eran la misma. Ninguno de ellos sobrevivió. Todos muertos. El último fue Lela garcía Segués. Al principio yo me entendia mejor con su hemano Joan, que era justo de mi edad, pero con el tiempo Lela se convirtió en mi mejor amigo, el mejor que he tenido nunca: éramos tan amigos que ni siquiera necesitabamos hablar cuando estábamos juntos. Murió en el verano del cuarenta y tres, en un pueblo cerca de Trípoli, aplastado por un tanque inglés. ¿Sabe? Desde que terminó la guerra no ha pasado un solo día sin que piense en ellos. Eran tan jovenes... Murieron todos. Todos muertos. Muertos. Muertos. Todos."
Cercas plantea que "al final, es un puñado de soldados los que salvan a la civilización" y al toparse de frente con alguién de ese puñado, olvidado, retirado, a uno no le queda otra cosa que pensar en hacer un post a modo de homenaje.
**
Yo tuve la fortuna de conocer algunos de esos guerreros olvidados.
Se llamaba "Abuelo" y le decian "Manolo". Ante Soldados de Salamina no dejan de pasar por mi mente las cicratices de metralla en la pantorrilla derecha del viejo, la historia de sus oidos sangrantes por una granada, de imaginar esa enorme humanidad disparando en retirada huyendo a los picos de Europa asturianos, conocedor de los montes, de los parajes, los bosques, las bestias y los peligros naturales pero no del destino. De la explosión fuera de la tienda y de sacar pedazos de humanidad a la intemperie para continuar comiendo, con sus compañeros de tienda, una hogaza de pan partida en tres con manchas de sangre...
Se llamaba "Tita Trini" y le decian "Trinidad". Ante Soldados de Salamina no deja de pasar por mi mente el luto cansado y lento de más de 60 años que se desliza por la cocina, la madre erguida que entierra a su hija porque los medicamentos son para los soldados y no para una adolescente enferma, la esposa implorante por una firma que impida el fusilamiento de su esposo en la posguerra (Si sólo hubiera llegado 10 minutos antes, esos disparos que oyó a lo lejos nunca hubieran sonado). La mujer, viuda de esposo y huerfana de hija que veia todos los días al delator de su esposo salir tranquilamente a unas casas de distancia y seguir viviendo 60 años más...
Se llama "Abuela" y le dicen "Luisina". Ante Soldados de Salamina no deja de pasar por mi mente la "internacional" entonada con orgullo, dolor y un dejo de rabia; la huida a las cuevas del "Cuetu", el cerro cercano al pueblo, único refugio ante las alarmas antibombas, los soldados volteando la casa en busca de víveres, hombres, una noche de amor robado... y la niña de 10 años observando, sujetada a la falda de su madre o refugiandose en los brazos de su hermana mayor, Trinidad, que ya tenia bastante dolor y aun así trataba de dar consuelo. Esa niña que a los diez tenia que ser mujer para soportar el odio de sus compatriotas...
Dicen que la guerra civil española es de las más crueles por haber tenido la mala suerte de ser el "conejillo de indias" del armamento nazi, que preparaba su masacre... Creo que la guerra civil fue de las más crueles por ser una guerra entre hermanos, no fue el norte contra el sur, ni una lucha de clases, sino una guerra que inició en una cena, sentada la familia a la mesa, con una discusión de ideales entre padres e hijos, sobrinos y tios, hermanos y hermanas... Entre españoles y españoles.
Un pequeño homenaje a esas 4 mujeres (Mi abuela, mi madre, mi hermana, mi sobrina), cuatro generaciones paridas por los Soldados de Salamina.
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Crítica,
Javier Cercas
lunes, 8 de junio de 2009
4 Músicas gigantes de 4 gigantes film's...

Siempre que uno habla de cine, siempre que uno discute sobre las grandes películas... siempre, inevitablemente, uno termina olvidando u omitiendo algún filme importante...
Pero, como siempre, uno vuelve a tocar el tema, ¿por qué? es apasionante (al menos para un aficionado al cine)...
Hablar de la música en el cine siempre es problemático por dos cosas:
1.- No siempre se distingue entre sonido y banda sonora en una película.
2.- Cuando se trata sobre la música en una película no siempre se considera cuando se habla de música existente que se usa en la película o sobre música creada para la película.
Despues de estas dos aclaraciones comienzo un pequeño sendero sobre 4 bandas sonoras musicales que han marcado el cine Estadounidense. ¿Qué quiere decir esto? que no contemplare todas aquellas bandas sonoras (fabulosas) que no sean del género musical, tales como el Padrino, Casablanca o Apocalipsis now, así como películas hechas para filmar una obra musical como The wall. Basta de justificaciones y comenzamos...
Wizard of Oz: Película estelarizada por Judy Garland que iniciaria así no sólo su carrera, sino una estirpe de maravillosas actrices (Liza Minelli y Elizabeth Taylor) que abarrotaron las marquesinas norteamericanas durante más de 6 décadas. Este musical rompió los parametros de producción del cine, ganó oscares a granel y és una de las pocas películas que se han "coloreado" cuando su producción original fue hecha en blanco y negro, además de remasterizado casi cada decada (principalmente en lo que a la calidad de su banda sonora se refiere) para beneplácito de las generaciones que hemos disfrutado con "Somewhere over the rainbow".
West side story: Este filme es el precursor de la adaptación de musicales de Broadway a la pantalla grande. La magnifica reinterpetación del "Romeo y Julieta" de Shakespeare a los suburbios Neoyorkinos de finales de los años 50, donde dos pandillas antagónicas se disputan el control del barrio a costa del amor de Maria (Inmigrante Puertorriqueña) y Tony (Norteamericano blanco). La enorme producción aunada con una formula probada y comprobada en el teatro de la música de Bernstein y letras de Sondheim, así como la dirección de Robbins y Wise, hicieron de este musical el referente obligado de una obra de arte total, donde la combinación de las actuaciones, la fotografía, la coreografía, el guión, la dirección embonaban y se relacionaban de manera casi imperceptible para dejar que la película viviera por sí sola. La música de este film se ha convertido en referente obligado no sólo para el musical sino para innumerables películas -e incluso canciones de latitudes inimaginables como V centenario de LFC- que intentan dar un sabor especial a su arte, mis canciones favoritas de este film: "Maria", "Somewhere", "Tonight" y "I feel pretty".
Dancer in the dark: La sobre-explotación del género musical hizo que un gran número de estos filmes cayeran en la superficialidad y el artificio per se, sin que esto fuera significativo para la historia narrada o para la cinematografía en sí. Un crítico especialmente ácido de esta "decadencia" del cine fue Lars von Trier, quien en su manifiesto "Dogma 95" proponia una depuración del cine enfocandose a las historias que narran y no a la "magia" que puede hacer la tecnología cinematográfica. Así, hace este tercer filme de la lista de cuatro a mencionar. Aunque esta película fue filmada en Dinamarca, su temática y dirección era Estados Unidos, como una crítica ácida al género musical. La separación de planos de acción en este film lo hace romper completamente con la idea de musical que ha generado EU, donde al momento en que la historia se desarrolla el "filmmaking" es a manera de handycam, y en el momento que las entrañables canciones de Selma se activa, casi mágicamente, un formato de filmación "tradicional" con gruas, rieles, paneos y cortes (una clara crítica a la artificialidad del musical estadounidense). Sin embargo, la mejor crítica es venciendo al "enemigo" en su propio terreno, con sus propios argumentos. Así, Dancer in the dark no sólo critica sino que es un filme inteligente y devastador (también en oposición a los cada vez más "rosas" musicales gringos) y aunque este film tuvo como característica principal el caos interno, es un bellisimo orden para el espectador. Mis favoritas de esta pieza: "I,ve seen it all", "107 steps" y "This is not the last song".
Cabaret: Tal vez el musical más auténtico e inteligente desde mi punto de vista, superando por mucho a otros como Singing in the rain, Moulin Rouge, Zoot Suit o Marat/Sade. Con la formula del musical de Broadway surge el canto de una mujer sumida en la decadencia, la superficialidad, la indiferencia y unas enormes ganas de vivir. No existe una falla en este film, una historia "facil" que se va trastornando conforme el caos imperante del Nazismo asciende y comienza a revelar todas las grietas sociales de una Alemania decadente, metaforizados en un espectáculo de cabaret donde, por todos lados, llueven las insinuaciones sexuales, sociales, raciales, clasistas, de un país carcomido por su propio dolor, odio e ignorancia. Con una trama cíclica, donde la primera y última canción develan que el mundo sigue rodando, pero que a cada giro éste va deconstruyendose, cansandose, desmoronandose. Liza Minelli, Michael York y Joel Grey nos conducen por los oscuros y sucios pasillos tras bambalinas que van cocinando el ascenso al poder de los nazis y con esto la mayor tragedia humana que se recuerde (además de que "Cabaret" se convirtió en un referente e ícono obligado del orgullo gay). Esta maravilla de Fosse de 1972 tiene muchas de las canciones más ambivalentes que he escuchado y disfrutado (ambivalentes porque te hacen reir, llorar, pensar, enojar pero sobre todo, no quitar la pupila de la pantalla). Mis piezas favoritas de esta película son:... TODAS!!!
Recomiendo ver todas y cada una de esta joyas del musical norteamericano.
Pero, como siempre, uno vuelve a tocar el tema, ¿por qué? es apasionante (al menos para un aficionado al cine)...
Hablar de la música en el cine siempre es problemático por dos cosas:
1.- No siempre se distingue entre sonido y banda sonora en una película.
2.- Cuando se trata sobre la música en una película no siempre se considera cuando se habla de música existente que se usa en la película o sobre música creada para la película.
Despues de estas dos aclaraciones comienzo un pequeño sendero sobre 4 bandas sonoras musicales que han marcado el cine Estadounidense. ¿Qué quiere decir esto? que no contemplare todas aquellas bandas sonoras (fabulosas) que no sean del género musical, tales como el Padrino, Casablanca o Apocalipsis now, así como películas hechas para filmar una obra musical como The wall. Basta de justificaciones y comenzamos...
Wizard of Oz: Película estelarizada por Judy Garland que iniciaria así no sólo su carrera, sino una estirpe de maravillosas actrices (Liza Minelli y Elizabeth Taylor) que abarrotaron las marquesinas norteamericanas durante más de 6 décadas. Este musical rompió los parametros de producción del cine, ganó oscares a granel y és una de las pocas películas que se han "coloreado" cuando su producción original fue hecha en blanco y negro, además de remasterizado casi cada decada (principalmente en lo que a la calidad de su banda sonora se refiere) para beneplácito de las generaciones que hemos disfrutado con "Somewhere over the rainbow".
West side story: Este filme es el precursor de la adaptación de musicales de Broadway a la pantalla grande. La magnifica reinterpetación del "Romeo y Julieta" de Shakespeare a los suburbios Neoyorkinos de finales de los años 50, donde dos pandillas antagónicas se disputan el control del barrio a costa del amor de Maria (Inmigrante Puertorriqueña) y Tony (Norteamericano blanco). La enorme producción aunada con una formula probada y comprobada en el teatro de la música de Bernstein y letras de Sondheim, así como la dirección de Robbins y Wise, hicieron de este musical el referente obligado de una obra de arte total, donde la combinación de las actuaciones, la fotografía, la coreografía, el guión, la dirección embonaban y se relacionaban de manera casi imperceptible para dejar que la película viviera por sí sola. La música de este film se ha convertido en referente obligado no sólo para el musical sino para innumerables películas -e incluso canciones de latitudes inimaginables como V centenario de LFC- que intentan dar un sabor especial a su arte, mis canciones favoritas de este film: "Maria", "Somewhere", "Tonight" y "I feel pretty".
Dancer in the dark: La sobre-explotación del género musical hizo que un gran número de estos filmes cayeran en la superficialidad y el artificio per se, sin que esto fuera significativo para la historia narrada o para la cinematografía en sí. Un crítico especialmente ácido de esta "decadencia" del cine fue Lars von Trier, quien en su manifiesto "Dogma 95" proponia una depuración del cine enfocandose a las historias que narran y no a la "magia" que puede hacer la tecnología cinematográfica. Así, hace este tercer filme de la lista de cuatro a mencionar. Aunque esta película fue filmada en Dinamarca, su temática y dirección era Estados Unidos, como una crítica ácida al género musical. La separación de planos de acción en este film lo hace romper completamente con la idea de musical que ha generado EU, donde al momento en que la historia se desarrolla el "filmmaking" es a manera de handycam, y en el momento que las entrañables canciones de Selma se activa, casi mágicamente, un formato de filmación "tradicional" con gruas, rieles, paneos y cortes (una clara crítica a la artificialidad del musical estadounidense). Sin embargo, la mejor crítica es venciendo al "enemigo" en su propio terreno, con sus propios argumentos. Así, Dancer in the dark no sólo critica sino que es un filme inteligente y devastador (también en oposición a los cada vez más "rosas" musicales gringos) y aunque este film tuvo como característica principal el caos interno, es un bellisimo orden para el espectador. Mis favoritas de esta pieza: "I,ve seen it all", "107 steps" y "This is not the last song".
Cabaret: Tal vez el musical más auténtico e inteligente desde mi punto de vista, superando por mucho a otros como Singing in the rain, Moulin Rouge, Zoot Suit o Marat/Sade. Con la formula del musical de Broadway surge el canto de una mujer sumida en la decadencia, la superficialidad, la indiferencia y unas enormes ganas de vivir. No existe una falla en este film, una historia "facil" que se va trastornando conforme el caos imperante del Nazismo asciende y comienza a revelar todas las grietas sociales de una Alemania decadente, metaforizados en un espectáculo de cabaret donde, por todos lados, llueven las insinuaciones sexuales, sociales, raciales, clasistas, de un país carcomido por su propio dolor, odio e ignorancia. Con una trama cíclica, donde la primera y última canción develan que el mundo sigue rodando, pero que a cada giro éste va deconstruyendose, cansandose, desmoronandose. Liza Minelli, Michael York y Joel Grey nos conducen por los oscuros y sucios pasillos tras bambalinas que van cocinando el ascenso al poder de los nazis y con esto la mayor tragedia humana que se recuerde (además de que "Cabaret" se convirtió en un referente e ícono obligado del orgullo gay). Esta maravilla de Fosse de 1972 tiene muchas de las canciones más ambivalentes que he escuchado y disfrutado (ambivalentes porque te hacen reir, llorar, pensar, enojar pero sobre todo, no quitar la pupila de la pantalla). Mis piezas favoritas de esta película son:... TODAS!!!
Recomiendo ver todas y cada una de esta joyas del musical norteamericano.
Si alguién me puede decir cóm demonios subir un video de youtube a este blog se los agradecere mucho y prometo reeditar este post con un magnífico video de la película Cabaret.
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jueves, 4 de junio de 2009
Una fugaz mirada a ellas...
¿Qué hombre no ha tornado la mirada ante una falda contoneante o unos jeans ajustados? ¿Qué hombre no ha quedado pasmado ante un argumento contundente emitido con tonos suaves? ¿Cómo olvidar a la que nos vió abrir los ojos y a la que desaparecera con el último parpadeo? ¿Quién no vibra de emoción ante las notas de una fina soprano sublimando a una prostituta en "La traviata"? ¿O que tal la elegancia de una gimnasta en Montreal 76? ¿O los trazos surrealistas de una Andaluza que quiebran el aliento y recomponen el alma? ¿O la niña que se atrevió a escribir de una aberración menos aberrante que su creador? ¿Y la mujer que dos veces doblegó al mayor imperio masculino de la historia?
Tan increibles llegan a ser que, los hombres (los de la voz cantante -dicen- en los últimos tres milenios), sucumben ante su belleza, su determinación o su astucia; al punto que muchos de los grandes hombres, los grandes imperios y las grandes guerras han surgido o caido a causa de estas ocultas ninfas. ¿Que hubiera sido de Shakespeare sin Elizabeth? ¿Cómo concebir el gran imperio español sin Isabel? ¿O la guerra del opio sin Victoria o las islas Malvinas sin Margaret? ¿O la belleza sin "la Doña"? ¿Y la igualdad sin Simone?
Y yo me pregunto, ¿Quién no quisiera tener la determinación de Nora? ¿Quién no la rebeldia de Antígona? ¿Quien no la resistencia y la elegante caida de Blanche? ¿Quién no desearia la sensibilidad de Emma o la garra de Lady Macbeth? ¿Quién no quisiera ser deseado como fue deseada Beatriz o Dulcinea para cruzar los infiernos o luchar contra molinos? ¿Quién no quisiera amar tanto para morir dos veces como Julieta?
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miércoles, 3 de junio de 2009
Facilonerias...
Me considero un lector "facilón"... no me malinterpreten -no quiero decir que me resulte fácil leer, al contrario, abrir un libro es una batalla descarnada con la portada-. Me refiero a que cada vez que abro un libro, soy fácil de atrapar por el relato, al punto que sólo me vienen a la mente pocas ocasiones que abandone un libro porque me pareciera malo -Jelinek, con todo y su nobel, me parece infumable-, o porque considero que aun no estoy preparado para leerlo, o que ya pasó el tiempo de hacerlo -Los tres mosqueteros de Dumas, Naná de Zola, La isla de Huxley, 20,000 leguas de viaje submarino de Verne, 100 años de soledad del buen Gabo, Rayuela de Cortazar, son unos de tantos libros que no he abierto por miedo o por desidia...- y es que los gigantes pesan y, a veces, uno los sobrestima o teme toparse con su propia ignorancia ante la genialidad de otro que idealiza (tuvieron que dejarme de tarea leer Hamlet para que me atreviera a tocar a Shakespeare)...Pero no quiero profundizar en un tema penoso, sino en mi "facilonidad" para enamorarme de un libro. Ayer abrí, con la mencionada dificultad, "Soldados de Salamina" de Javier Cercas; después de consumir los cada día más sagrados alimentos, note que aún faltaban cerca de 2 horas y media para entrar a un examen de actuación que me interesaba ver en el foro de la Facultad de Humanidades de la UAEM, y pensando que resultaba engorroso regresar a mi casa y después regresar -sabia que si regresaba a mi casa no regresaria- regrese (¿se dan cuenta que uno muchas veces regresa y pocas veces se va?) al auto a ver que me encontraba para leer... bajo un sueter encontré "Asterix y los laureles del Cesar" y pensé, -esto me entretendra lo suficiente. Al levantarlo, divisé el libro en cuestión, ya no recordaba que lo había tomado después que la dueña de mis quincenas me dijó que le parecía entrañable. Aborde, triunfante, la lectura...
"Fue en el verano de 1994, hace ahora más de seis años, cuando oí hablar por primera vez del fusilamiento de Rafael Sanchéz Mazas..." y ¡bla, bla, bla! La entrada a la maestría, la beca, preparar clase, la Margara Francisca y su folklore en el televisor de la cafeteria, un saludo, una conversación corta con el oportuno interrogador -¿Cómo estas? ¿Qué has hecho? ¿Qué ha pasado con los proyectos de teatro? ¿Como ves que Sutano...? Un gusto saludarte, que bueno verte, etc...- y así pasaron las primeras páginas, sin más interes que el interes de matar el tiempo.
Cerre el libro unos minutos antes del examen -en verdad media hora antes, ¿para qué seguir leyendo sino pongo ninguna atención?- y dieciseis páginas después.
Comence una conversación interna.
YO.- Creo que el dichoso libro no me "llama"...
yoito.- Se ve interesante, abordar la visión hacia el pasado de la guerra civil planteando como heroe a un falangista es nuevo. No lo dejes. Es importante para Karla.
YO.- Pues sí, pero... No me concentro. Además, tengo tres libros sin terminar.
yoito.- ¿Y cuantos de esos libros es de narrativa?
YO.- Ninguno... pero la maestría, las clases, el libro que me regaló Pancho... tengo que terminarlos.
yoito.- ¡Pinche necio! vete a ver el examen, regresas a tu casa, te pones a jugar en la compu, ves los Simpson y ya mañana retomas la lectura un poco más tranquilo. No lo vas a dejar a las primeras de cambio...
YO.- Para empezar, ¡Pinche tu padre y necia tu madre por parirte...!
yoito.- ¿Qué parte de que soy tu yo interno no entiendes, zoquete?
YO.- Ok. Me calló.
Haciendo caso de lo que yoito me decia, terminé mi dia sin más contratiempos (por si a alguién le interesa, el examen fue una decepción de esas a las que me empiezo a acostumbrar).
Hoy retomó el libro después de comprar los boletos de café tacvba, "Elefante" de Gus van Sant y "19 dias y 500 noches" de Sabina, gracias a Areli y sus "Peces de ciudad". Que ganas de deprimirse, ¿verdad? (las mías, digo). Y comienzo la ardua tarea de leer "Soldados de Salamina" y en menos tiempo del que habia pensado, sólo dos horas, llego a la mitad del libro. Me avergüenzo conmigo mismo (es decir, con yoito) y comienzo a conectar con los "Detectives salvajes". -A esto se refería Karla. La busqueda incesante y hasta enfermiza por el relato o, mejor dicho, por relatar... Los detectives salvajes, sólo que visto desde la óptica del detective, no de los que conocen al detective. Y me encuentro con la frase que me motiva el post:
[...] y tuve la certidumbre sin fisuras de que lo que Sánchez Mazas le había contado a su hijo (y lo que éste me contó a mí) no era lo que recordaba que ocurrió, sino lo que recordaba haber contado otras veces.
¿Me enamoro tan facilmente de los relatos porque comienzo a crear mis propios relatos? es decir, ¿lo que recreo en mi mente es lo que esta ocurriendo en el libro o es la idea que yo me fabrico del relato y, por lo tanto, lo que yo entiendo no es lo que realmente esta pasando en el libro sino mi idea del relato que leo? Siendo así, ¿el relato me es interesante porque me dejo llevar por lo que me dice el autor, o porque al pobre autor lo mando a calentar tortillas mientras yo subo, bajo, muevo, remuevo, construyo, destruyo, deconstruyo y reconstruyo lo que estoy leyendo?
AYUDA, POR FAVOR!!!!!!!!!!!!!!!
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